Joaqui comenzó su descargo entre risas contenidas y una dosis de ironía:
“Hola a todos. Aparezco yo, la persona con más suerte del mundo. No me hagan reír, qué tipa graciosa. No me quiero reír porque me duele reírme”.
Entre parches en el ojo (no por estética, sino para ocultar que había llorado) y movimientos limitados, explicó que la lesión ocurrió al comienzo del show, en el segundo tema, y que desde ese momento supo que algo no andaba bien.
“Lo sentí. Se me dislocó la clavícula. Pero no quería cortar la vibra”.
El show continuó: entre el dolor, la vergüenza y las ganas de cumplir
En su relato, Joaqui admite que continuar con el concierto pudo no haber sido lo más maduro, pero que la ilusión de tocar en Italia —un destino soñado por muchos artistas— pudo más que el dolor.
“Tal vez no fue muy maduro de mi parte no salir a resolver en el momento. Pero me hacía mucha ilusión tocar en Italia. Y verlos disfrutar me dio fuerzas para seguir”.
A pesar del dolor intenso, prefirió mantenerse en el escenario, aunque reconoce que en los 40 minutos restantes estuvo “bastante tiesa” y que intentó hacer lo mejor que pudo.
“No tenía mucho movimiento, pero no quería cortar la vibra. Quería cumplir. Ustedes hicieron más de lo mejor que podrían haber hecho”.
El momento del hospital: abrazos, lágrimas y humor
Luego del show, Joaqui fue trasladada a un hospital por la organización del festival. En su mensaje, agradeció profundamente a las enfermeras y personal médico que la asistieron, aunque admite —entre risas— no haber sido la más sociable:
“No les pregunté el nombre, estuve medio grosera. Pero fueron un amor. Me abrazaron cuando grité como loca”.
Incluso en medio del dolor, no faltó el humor negro que la caracteriza:
“Nos reímos, hicimos chistes en la ambulancia para que se me pase la vergüenza. Me sentía muy avergonzada de cortar la p*** vibra”.
Un mensaje que emocionó a sus seguidores
Su testimonio se viralizó rápidamente, no solo por la anécdota de la lesión, sino por la honestidad con la que se mostró vulnerable. Joaqui habló de dolor, de vergüenza, de no estar a la altura, de no poder reírse porque le duele… pero también de gratitud y amor por quienes la acompañaron.
“Gracias a todos los que me mandaron mensajitos para apaciguar la preocupación”.
Todo indica que tomará unos días para recuperarse, ya que una dislocación de clavícula requiere reposo, tratamiento y seguimiento médico. Sin embargo, quienes la conocen no dudan de que volverá al escenario más fuerte que nunca, con esa mezcla de sarcasmo, ternura y rebeldía que la vuelve única.