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Verano y las enfermedades de transmisión sexual: ¿Cómo cuidarnos?

Verano y las enfermedades de transmisión sexual: ¿Cómo cuidarnos?

Las enfermedades de transmisión sexual son una de las grandes preocupaciones de los padres que tienen hijos adolescentes. Muchas veces resulta complicado abordar estos temas con los hijos sin el soporte profesional adecuado.

En tal sentido, existe también una creencia de que ciertas épocas del año son más propicias a la propagación de enfermedades de transmisión sexual que otras, como por ejemplo: el verano.

Durante el verano, los jóvenes suelen planear sus vacaciones en grupo o hacer su primera experiencia yéndose de viajes solos sin adultos o padres controlando. Es la gran aspiración de todos los adolescentes y algo por lo que velan y se esfuerzan durante todo el año.

Al igual que los viajes de egresados donde numerosos episodios de descontrol ocurren, las vacaciones de verano son un escenario donde cuesta saber lo que están haciendo los chicos, y se suma al problema del alcohol, las drogas y la mala alimentación o las sustancias peligrosas, las enfermedades de transmisión sexual.

¿Qué son las infecciones venéreas?

Seguramente todo padre habrá escuchado hablar alguna vez de las infecciones venéreas y su incidencia en las enfermedades de transmisión sexual. Y es que son dos conceptos que van de la mano.

Las enfermedades venéreas o de transmisión sexual (ETS) son infecciones que se adquieren por tener relaciones sexuales con alguien que esté infectado, sin protección (es decir, sin el uso del preservativo). Las causas de estas enfermedades se deben a las bacterias, ciertos parásitos y virus. Existen más de 20 tipos de ETS, pero las más comunes son:

  • Gonorrea
  • Clamidia
  • Herpes genital
  • VIH/SIDA
  • Virus del papiloma humano
  • Sífilis
  • Tricomoniasis
  • Hepatitis B

La gran mayoría de las enfermedades venéreas afectan a ambos sexos, pero sin embargo en algunos casos particulares, los problemas de salud que provocan pueden ser más graves en las mujeres que en los varones.

Además, una mujer que padece una ETS en período de gestación y embarazo, puede sufrir grandes problemas, o contagiarle la ETS al bebé, en el momento del parto.

Si las enfermedades venéreas son causadas por bacterias o parásitos, estas se pueden tratar con antibióticos u otros medicamentos, pero si por el contrario el paciente padece de una ETS que ha sido causada por un virus, esta no tiene cura alguna.

Gracias a la ciencia y los avances médicos y farmacéuticos en tecnologías de la salud, hoy en día se pueden encontrar algunos medicamentos que hacen que las enfermedades estén bajo control y que, por lo tanto, los síntomas se alejen. Siempre será necesario chequear clínicamente si la enfermedad se sigue manteniendo.

El preservativo: la mejor forma de prevenir enfermedades de transmisión sexual e infecciones venéreas.

Aunque sea un nombre de elemento muy conocido, popular y del cual por suerte se habla mucho en la actualidad, nunca está de más recordar de qué se trata.

El preservativo es el método anticonceptivo de barrera más frecuente para los hombres, con una eficacia del 97 por ciento. Consiste en una funda de látex (u otros materiales sintéticos) que se coloca sobre el pene, impidiendo así el paso del semen y reteniéndolo.

Sirve, además, para cumplir una función importantísima en el desarrollo de cualquier ser humano que decide mantener relaciones sexuales: evitar el contagio de infecciones de transmisión sexual como el sida, la gonorrea, la clamidia, la tricomoniasis, la sífilis, el herpes genital o el virus del papiloma humano, con una eficacia del 95 por ciento.

Los preservativos se han usado durante toda la historia, datando los más antiguos en la época de los egipcios sobre el año 1.000 a.C. Antiguamente, se confeccionaban con diferentes tipos de telas o tripas de animales y su objetivo era evitar las infecciones de transmisión sexual, más que evitar el embarazo.

Ésto último, es un mito común. Los jóvenes creen que los preservativos solo sirven para detener embarazos cuando en realidad su función más importante se enfoca en la prevención de estas enfermedades. Las mujeres, toman pastillas anticonceptivas creyendo que es la única medida sanitaria que deben aplicar al momento de tener relaciones sexuales con otra persona.

Además del uso regular del preservativo en las relaciones sexuales como principal medida de prevención, es fundamental realizar chequeos clínicos periódicos, (con una ginecóloga o un urólogo en el caso de los varones), a los fines de gozar de plena tranquilidad al momento de tomar conocimiento sobre si existe o no una enfermedad de estas características que, muchas veces, no presenta síntomas visibles que puedan alertar a la persona.

La mejor manera de prevenir enfermedades de transmisión sexual en verano, y en cualquier otro momento del año, es a través del uso de preservativos. Por ley, estos deberían poder adquirirse de forma gratuita en hospitales públicos y centros sanitarios, y es necesario que los padres expliquen esto a los hijos a los fines de protegerlos y de evitar que otras personas salgan damnificadas.

Aunque pueda ser una charla difícil o los hijos decidan resistirse y evitarla, es una responsabilidad fundamental dentro de la educación de todo menor de edad.