No realizar a tiempo los monitoreos y, en consecuencia, las aplicaciones, no es gratuito: por cada 1% de severidad, la roya de la hoja resta 50 kilos de rinde; la amarilla, 70 kilos; y las manchas, entre 20 y 35 kilos.
Tratamientos
Según la experta del INTA, para decidir el tratamiento químico hay que tener en cuenta, entre otros factores importantes, los estadios en que se encuentran los lotes. “Primero hay que intentar bajar la cantidad de inóculos y después sumar una aplicación en las hojas que aportan más rinde, que son bandera y bandera -1. Allí hay que utilizar el mejor fungicida, aquel que tenga más persistencia”, menciona.
Para Matías Retamal, gerente de Fungicidas de FMC, esa alta tasa de varietales susceptibles a enfermedades es uno de los factores de riesgo más altos que tiene la campaña y, al margen de que las condiciones ambientales por ahora no son propicias para que le enfermedad se propague, recomienda estar expectante ante posibles cambios en el clima.
Si los niveles de incidencia crecen hasta un umbral que demande aplicaciones, la sugerencia de FMC es un escalonamiento con dos productos: Nanok y Rubric Max. Según Retamal, “la diferencia técnica entre ambos, para definir cuál aplicar, depende de la alarma o la alerta que despierte el monitoreo”.
En el caso de Nanok, es un fungicida mezcla de estrobirulina y triazol con amplio espectro de control de enfermedades y fuerte poder de penetración en la planta. Además, tiene muy alta residualidad y total selectividad: cubre roya anaranjada y amarilla, manchas amarillas, de la hoja y marrón en trigo; y manchas en red, de la hoja y borrosa en cebada.
La recomendación es una dosis de 600-700 centímetros cúbicos por hectárea, combinado con Biofusión, un Cofactor totalmente natural que posee destacadas virtudes técnicas entre ellas contribuye en aumentar y mejorar la calidad de aplicación, genera mayor tasa de penetración, aumenta la eficiencia de control de patógenos y evita pérdidas por evaporación. Es un producto totalmente amigable con el medio ambiente, que viene a ser en este caso, el complemento ideal para Nanok y Rubric Max.
Rubric Max, en tanto, es un fungicida con un espectro de control más amplio: cubre todas las enfermedades del complejo de cereales de invierno. Está también compuesto por estrobirulina y triazol, formado en su base por Azoxystrobina pero incorpora como diferencial el Epoxiconazole, un activo muy valorado y que nos permite tener un mayor control en patógenos de cereales, principalmente por su performance y contundencia en el control de enfermedades, fundamentalmente en el control de manchas y royas.
Este producto se recomienda para estadios reproductivos más avanzados. “Es para trabajar en los momentos determinantes para el rendimiento del cultivo, la bala de plata para atacar a los patógenos, porque bloquea su proceso respiratorio. Además, tiene un avanzado efecto preventivo, curativo, erradicativo y antiesporulante”, menciona Retamal.
Como tiene mayor carga de ingrediente activo, en este caso la recomendación es una dosis de 500 centímetros cúbicos por hectárea, también acompañada de Biofusión. Es un fungicida con mayor concentración de activos, que brinda un control integral de enfermedades, utilizando 500 centímetros cúbicos por hectárea. Junto a Biofusión, se logran excelentes respuestas de control y retornos económicos, ya que protege del ataque de patógenos, pero a su vez mejora el rendimiento y la calidad de los mismos.