La secretaria de Comercio Interior, Paula Español ordenó extender la red de controles de precios en todo el país (Foto: Secretaría de Comercio Interior)
Así, confundir las causas de la inflación no solo genera un debate académico entre economistas, sino que produce costos que repercuten, no solamente hoy, sino en la producción agropecuaria del mañana. El hecho de que nuestra unidad de medida (el peso argentino) pierda valor, todos lo bienes y servicios van a subir de precio, y acá no hay diferencias entre transables o no transables.
El ciudadano argentino ve que cada vez puede comprar menos carne, no porque la carne suba mucho, sino que su sueldo en términos reales no para de caer. Si comparamos los precios de los alimentos en dólares de Argentina con el resto del mundo somos un país barato. En definitiva, el problema no es ni la carne, ni el pollo, ni la ropa. El problema es que el salario del argentino es bajo.
De esta manera, en vez de limitar las exportaciones y de entorpecer la producción con regulaciones innecesarias, lo conveniente es generar un clima empresarial en donde se incentive la inversión y el empleo. No hay manera de que el salario de los argentinos crezca si no vienen empresas y hunden su capital en nuestro país. Ahora bien, no esperemos que vengan si no estamos dispuestos a establecer reglas de juego claras y que perduren en el tiempo.
Además, controlar la inflación es condición necesaria para que las reglas de juego perduren en el tiempo. Sin estabilidad de precios, los saltos en el tipo de cambio y distorsiones en los precios relativos obstaculizarían cualquier intento de encauzar un sendero de crecimiento económico sostenible. Para ello, es menester entender que es un problema monetario.
En este sentido, la monetización del déficit fiscal provoca que la calle se inunde de billetes y que la gente cada vez los quiera menos por la pérdida de valor que la expansión monetaria genera. Por ello, es crucial que todo el espectro político tome conciencia de que se necesitan muchos años de superávit fiscal para que el BCRA gane independencia en el manejo monetario y de una vez por todas controlemos a la inflación.
El autor es economista de la Fundación Libertad y Progreso