“De todas maneras, las expectativas de incremento de superficie continuarán afectadas por la evolución de las precipitaciones, así como por las variables de mercado, especialmente en los núcleos girasoleros del sur del país, donde faltan transcurrir un par de meses para el inicio de la ventana de siembra”, aclararon.
¿Cómo juega el contexto internacional en el girasol?
Las dificultades para el abastecimiento de combustibles y otros insumos, tanto por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania como por la situación macroeconómica del país y la falta de reservas, son el contexto local e internacional en el cual los productores sacan a la cancha sus planes para la campaña.
“Frente a un escenario de disrupciones en las cadenas de suministros de insumos, costos en niveles históricamente altos y elevada volatilidad, es considerable remarcar que el girasol presenta una ventaja comparativa en relación al resto de los cultivos: una menor intensidad en el uso de insumos que determina menores requerimientos de inversión para su implantación”, precisaron.
Por eso en la Bolsa porteña entienden que se refleja “una mejora relativa en los márgenes esperados para el cultivo”.
“La oportunidad que presenta el mercado internacional para el aceite de girasol argentino, ante la posible ausencia de los dos principales exportadores mundiales, sumada a la mayor capacidad del cultivo para superar los desafíos que presenta un escenario económico y climático complejo, generan incentivos claros para un incremento de la superficie sembrada”, indicaron.