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Leyenda de la Yerba Mate (Historia y Resumen)

Leyenda de la Yerba Mate (Historia y Resumen)
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Esta bebida no apareció por arte de magia y según los primeros pobladores del Sur de América, el árbol de la Yerba tiene un origen muy especial.

El mate es la bebida más icónica y famosa de Argentina y Uruguay, y también es muy consumida en Chile, Paraguay y en el sur de Brasil. Desde tiempos remotos, la mayoría de los pobladores lo toman y disfrutan a diario, de manera solitaria o en grupo. Sin embargo, como todo, esta bebida no apareció por arte de magia y tiene su historia. Incluso, en Argentina existe la leyenda de la Yerba Mate que fue pasando de generación en generación y hoy en día continúa vigente.

Si bien existen muchas historias en el imaginario colectivo, la leyenda de la Yerba Mate guaraní habla de Yasí, la diosa luna, quien en un momento quiso conocer la tierra y ver con sus propios ojos todas las maravillas que existían pero que solamente podía ver desde lejos y desde arriba.

Entonces, un día bajó junto a su amiga Araí, la diosa nube, para pasear y conocer más sobre los fenómenos terrenales. Obviamente, estaban transformadas en mujeres de carne y hueso parecidas a las de la tierra, y por lo tanto nadie sabía que en realidad se trataba de dos deidades.

Luego de una larga jornada, a la noche, cansadas de recorrer todo y maravillarse, buscaron un lugar donde descansar. Allí fue donde vieron una cabaña entre los árboles y decidieron acercarse para pedir alojamiento por una noche. Sin embargo, antes de llegar, una yaguareté salió de entre los árboles decidido a atacarlas. De repente, escucharon un silbido y el animal cayó en el piso, atravesado por una flecha y sin posibilidad de sobrevivir. El salvador era un cazador que estaba cerca y vio los hechos, así que su hospitalidad se amplió y las invitó a pasar la noche a su casa, junto a su mujer y su hija, donde además de darles un techo, les ofrecieron comida.

Al otro día, extremadamente agradecidas, las diosas se fueron otra vez a su hogar, el cielo.

Pero al no poder olvidar la ayuda del cazador, un día Yasí decidió premiarlo con un valioso regalo para él, y para el tesoro que tanto cuidaba: su única hija. Fue así como una noche, Yasí recorrió los alrededores de la casa sembrando unas semillas mágicas. A la mañana, ya habían nacido y crecido unos árboles de hojas color verde oscuro con pequeñas flores blancas.

Mientras el cazador y su familia contemplaban asombrados los nuevos árboles que cubrían todo su alrededor, un punto brillante bajó del cielo: era Yasí. “Soy Yasí, la diosa Luna. Les traje un presente como recompensa de vuestra generosidad. Esta planta, que llamarán “caá”, nunca permitirá que se sientan solos y será para todos los hombres, un especial símbolo de amistad. También he determinado que sea vuestra hija la dueña de la planta, por lo que, a partir de ahora, ella vivirá por siempre y nunca perderá su bondad, inocencia y belleza”, les explicó, frente a sus miradas expectantes y asombradas. Después les mostró la manera correcta de secar las hojas, preparó un mate y se los ofreció.

Como Yasí lo estableció, luego de muchos años y de la muerte del cazador y su esposa, la hija se convirtió en la deidad cuidadora de la yerba mate, la Caá Yarí, diosa a la que los trabajadores de los yerbales le confían su alma hasta en la actualidad.

La no-ficción de la Yerba Mate: su historia

Aunque hay varias leyendas urbanas, también hay personas que prefieren creer en los hechos tangibles y demostrables. En este sentido, según los historiadores, las primeras menciones a la Yerba Mate aparecieron en libros de colonizadores españoles, quienes contaron que al llegar a las tierras del Sur de América, los indígenas guaraníes les habían enseñado la manera de consumir la Yerba Mate en bebidas como mate. Pero además, para la población originaria, la Yerba era un objeto de culto y moneda utilizada como trueque e intercambio con otros pueblos. Como su leyenda lo indica, los guaraníes consideraban al árbol de la Yerba Mate como el árbol por excelencia, que había sido concedido en la antigüedad como un regalo de los dioses y que debían cuidar y proteger.

Más tarde, en el siglo XV, los primeros cultivos fueron realizados por los sacerdotes jesuitas. Con el correr del tiempo, la producción de la yerba mate en las reducciones jesuíticas constituyó una fuente importante de recursos económicos y fue debido a ellos que el consumo se extendió primero a todo el Virreynato del Río de La Plata y después a otros países del mundo civilizado.

En la actualidad, el cultivo de Yerba Mate se adaptó a nuevos parámetros y hoy permite un manejo más avanzado de la cosecha, disminuyendo el esfuerzo humano y aumentando la productividad. Además, la conformación de las plantas también es totalmente diferente a la que se presentaba en el bosque nativo.

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