Juan Martín Del Potro enfrentó a Federico Delbonis en un cruce de la ronda inicial entre tenistas argentinos que acapara toda la atracción de la segunda jornada del Argentina Open. Fue 6-1 y 6-3 para Delbonis en una noche muy emotiva.

Delbonis y Del Potro en la posible última función del tandilense.
Juan Martín Del Potro enfrentó a Federico Delbonis en un cruce de la ronda inicial entre tenistas argentinos que acapara toda la atracción de la segunda jornada del Argentina Open. Fue 6-1 y 6-3 para Delbonis en una noche muy emotiva.
El tandilense, quien regresó al circuito luego de 965 días y tras haberse sometido a cuatro operaciones en la rótula derecha, fue derrotado frente al azuleño en la cancha central Guillermo Vilas del Buenos Aires Lawn Tennis Club.
Pudo ser el último partido de la exitosa carrera de la Torre de Tandil, que protagonizó la única Copa Davis que ganó Argentina en su historia, además de un Us Open y otros 21 títulos en singles.
"Quería dar uno de los mensajes más difíciles que me tocó transmitir. Todo el mundo sabe y espera que haga una vuelta al tenis. Posiblemente no lo sea así y tal vez sea más una despedida que una vuelta", afirmó el ex número 3 del mundo.
"Quería dar uno de los mensajes más difíciles que me tocó transmitir. Todo el mundo sabe y espera que haga una vuelta al tenis. Posiblemente no lo sea así y tal vez sea más una despedida que una vuelta", afirmó el ex número 3 del mundo.
"Vengo haciendo demasiado esfuerzo para poder seguir adelante. La rodilla me tiene viviendo una pesadilla. Hace muchos años que vengo intentando alternativas, tratamientos, médicos, distintas maneras de solucionarlo y es el día de hoy que no lo logro", agregó con la voz quebrada.
"Nunca imaginaba retirarme del tenis si no era jugando en la cancha, así que no encontraba mejor torneo que el de Buenos Aires para poder hacerlo y creo que después de estas semanas Dios dirá qué pasa con mi futuro, pero lo que hoy tengo claro es que tengo que elegir vivir como una persona de 33 años tratando de no tener dolores y no como un deportista profesional, como me siento hoy y por lo que nunca bajé los brazos. Es una decisión difícil y se las quería comunicar", concluyó el campeón del US Open 2009.