El dólar mayorista volvió a marcar un récord
En el segmento de contado se negociaron unos USD 421,4 millones. El dólar mayorista avanzó 0,1% y terminó en $1.511,50, mientras que en lo que va de agosto acumula una suba de $26,50, equivalente al 1,8%. En el año, el incremento alcanza los $56,50, un 3,9%.
La dinámica de las últimas jornadas refleja una mayor demanda de cobertura cambiaria. A esto se suma el impacto que pueden generar los vencimientos y procesos de fijación de precios vinculados a instrumentos dólar linked, que agregan presión sobre el mercado en determinados momentos.
En el mercado minorista, el dólar oficial se mantuvo en $1.530 para la venta en el Banco Nación. El blue, en tanto, bajó $5 y terminó en $1.560.
Los dólares financieros también mostraron movimientos acotados. El MEP se ubicó en torno de $1.538, mientras que el contado con liquidación operó cerca de $1.601.
En el mercado de futuros, las operaciones también registraron variaciones moderadas. Los contratos para fines de agosto cerraron en torno de $1.514, mientras que para diciembre el mercado proyectó un tipo de cambio de aproximadamente $1.626,50.
Qué hay detrás de la ruptura de los $1.500
La referencia de los $1.500 comenzó a instalarse en el mercado hacia fines de julio, cuando operadores detectaron señales de intervención destinadas a evitar que el mayorista superara ese nivel.
Uno de los movimientos que alimentó esa interpretación fue la caída de USD 145 millones en los depósitos en moneda extranjera del Tesoro entre el 28 y el 29 de julio, en coincidencia con una jornada en la que el tipo de cambio se acercó a esa zona.
A esto se sumó el final de una extensa racha de compras de divisas por parte del Banco Central. La autoridad monetaria había acumulado 135 ruedas consecutivas con compras antes de interrumpir esa dinámica.
Con el paso de las semanas, los operadores comenzaron a considerar los $1.500 como un techo de facto, pese a que el límite formal establecido por la banda cambiaria se encontraba mucho más arriba.
La decisión de permitir que el dólar supere esa referencia implicaría ahora una modificación en la forma de administrar el mercado. En lugar de defender un precio puntual, el Gobierno buscaría mantener bajo control la evolución conjunta del tipo de cambio, las tasas y la liquidez.
Menos presión sobre las tasas en pesos
La defensa del nivel de $1.500 había comenzado a generar efectos sobre el mercado financiero. Las tasas de corto plazo habían aumentado, mientras que también se había encarecido el fondeo de los bancos y se había incrementado la volatilidad de la liquidez.
Por eso, una mayor tolerancia a la suba del dólar podría permitir una reducción de las tasas en pesos y disminuir el costo de sostener la estrategia cambiaria.
Esa dinámica ya comenzó a observarse en algunos segmentos. La tasa de caución a un día descendió y se ubicó en torno del 21,7% promedio ponderado, mientras que otros indicadores de financiamiento en pesos también mostraron bajas.
Las tasas de caución y repo interbancario registraron retrocesos frente a los niveles de la semana anterior, mientras que los instrumentos a tasa fija acompañaron la tendencia. Las Lecap con vencimiento hasta noviembre cerraron con tasas efectivas mensuales de entre 1,95% y 2,14%, mientras que los Boncap se ubicaron entre 2,10% y 2,16%.
El Gobierno busca administrar dólar, tasas y liquidez
La ruptura del nivel de $1.500 no necesariamente implica un cambio de régimen cambiario. La lectura predominante entre los operadores es que el equipo económico decidió otorgarle mayor margen de movimiento al dólar para evitar que la defensa de un techo informal termine trasladando toda la presión al mercado de pesos.
El esquema mantiene como referencia el techo formal de la banda, actualmente en $1.873,08, pero con una estrategia más flexible en los niveles intermedios.