A ese escenario se suman las preocupaciones de los inversores por la capacidad del Gobierno para conseguir los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de deuda de 2027. Las dudas sobre el financiamiento futuro presionan sobre los bonos argentinos y elevan el riesgo país.
En el plano internacional, el aumento de las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos encarece el financiamiento para los países emergentes, especialmente aquellos considerados más riesgosos. Las acciones argentinas que operan en Nueva York también reflejaban el clima negativo, con caídas de hasta 4,5%.
La combinación de una actividad económica más débil, dudas sobre el financiamiento externo y volatilidad internacional vuelve a complicar el panorama financiero. El riesgo país, que había tocado un mínimo de 402 puntos en julio, vuelve a ubicarse en niveles que no se registraban desde hacía un año.
Las dudas sobre la economía que presionan al riesgo país
Uno de los factores que golpearon las expectativas fue el último dato de actividad económica difundido por el Indec. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró señales de estancamiento en agosto y el aumento de apenas un 0,1% es tomado por los mercados como si fuera una confirmación de la definición técnica de recesión. Para que eso no ocurra, cuando se conozca el mismo índice (EMAE) de septiembre, debería trepar 8 puntos, algo casi imposible al día de hoy.
A este escenario se suman las preocupaciones por el financiamiento de la deuda. La falta de colocaciones de títulos en dólares en las últimas licitaciones generó interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para conseguir los US$5.000 millones que busca reunir durante 2027 para afrontar vencimientos. Aunque el ministro de Economía, Luis Caputo asegura que ya está todo contemplado para hacer frente a esos vencimientos.
También aparecen los compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), más allá de la nota de crédito que Kristalina Georgieva le da a la Argentina en sus declaraciones.
La presión no responde únicamente a cuestiones domésticas. El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense encarece el financiamiento internacional y afecta especialmente a los países considerados más riesgosos. Un elemento que afecta a la macroeconomía argentina y sobre lo cual, el país, no puede hacer nada al respecto.
Con la mala situación internacional y la economía de EE.UU. con alza en la inflación, se encarece el financiamiento de todos los emisores y pega más fuerte en los de mayor riesgo, como la Argentina y otros mercados emergentes.
Es que cuando el riesgo país sube, los inversores exigen una mayor tasa para prestar dinero a la Argentina. Además, el indicador suele aumentar cuando caen los precios de los bonos soberanos. Estas dos malas condiciones, alejan al país del regreso anhelado a los mercados internacionales de crédito.
Hace dos meses y medio, el riesgo país estaba a punto de quebrar el piso de 400 puntos. Hoy está 300 puntos arriba, la marca más alta del año. (foto: A24.com)
A comienzos de julio, todo eran buenas noticias. El riesgo país iba para abajo y se aproximaba a perforar los 400 puntos. Por debajo de ese umbral, la posibilidad de regresar a los mercados financieros internacionales azomaba en el horizonte. Hoy, ese horizonte se alejó demasiado.
Milei defendió su programa económico
El presidente Javier Milei atribuyó parte de las dificultades al contexto internacional y sostuvo que la economía argentina es más vulnerable ante los episodios de inestabilidad global.
El desafío para el Gobierno será revertir la desconfianza financiera, asegurar los dólares necesarios para cumplir con sus obligaciones y recuperar el acceso al crédito internacional. Mientras tanto, la suba del riesgo país y el récord nominal del dólar vuelven a poner el foco sobre la fragilidad de las expectativas económicas.