El cruce era inevitable y esperado. Como en el cierre de la campaña de 2017, dónde los analistas políticos hablaron del efecto Brancatelli a favor de Vidal tras una fuerte discusión en Intratables; o como en el cierre de las PASO 2019 donde la gobernadora le respondió firmemente al periodista de América (ante la preguntó si “Vidal es Macri”) que ““Vidal es Vidal, no Macri, y soy la gobernadora, al que no le gusta que se la banque”; se volvieron a ver las caras a días de las elecciones generales del 27 de octubre.
