Por otro lado, Salazar se refirió a los papeles en los que tuvo que dejar su consentimiento: "Yo firmé que, en caso de que me muera, algo que por suerte se puede cambiar en el transcurso del tiempo. En ese momento, cuando firmé, dije que ‘si yo me muero, quiero que mis óvulos se mueran’. Después volví a ir y lo quise cambiar porque tal vez me gustaría donarlos".
"Igual, pienso que le estoy dejando una vida en responsabilidad de una familia que no conozco y te empieza a agarrar miedos de cómo van a cuidar a ese hijo que es tuyo. En el caso de los embriones, no quiero que se eliminen. Por lo menos, para mí, es más importante un embrión que un óvulo", agregó.
"Siempre les digo a mis amigos que, el día de mañana, quieren tener un hijo en vez de buscar una donante tienen a una amiga acá. Se los ofrecí a mis amigos, incluso a Marcelo Polino. No sólo le ofrecí mis óvulos a él, sino que a mis amigos. Tengo muchos amigos que son gay y tienen el deseo de ser papá. Mismo si el día de mañana lo llegan a necesitar mis hermanas o alguien de mi familia, los pueden usar", finalizó.