Fred Nantes, director de competiciones de Conmebol, afirmó hace 15 días que jugador con hisopado detectable no puede subirse al avión para viajar a otro país.
Sin embargo, la Organización Panamericana de la Salud hace una clara diferenciación entre los PCR positivo de quienes están cursando la enfermedad y pueden contagiar a otros y aquellos que siguen dando positivo, pero son considerados recuperados porque ya no contagian. En este último grupo estarían la mayoría de los jugadores de Boca.
La dirigencia del fútbol sudamericano deja abierto estos criterios a las autoridades sanitarias de cada país, con lo cual si las disposiciones difieren el torneo queda alterado.
Otra disposición reglamentaria absurda es la de jugar de cualquier modo, si no pierde los puntos el equipo que no pueda presentar futbolistas por un contagio masivo. Para ello, se permitió ampliar a 50 futbolistas las listas de buena fe. Con sensibilidad y criterio, el técnico de River Marcelo Gallardo, haciéndose responsable de una posible situación de inferioridad, eligió solamente 30 nombres.
¿Se imaginan una final de América con uno de los equipos con juveniles porque su plantel principal está afectado por el virus? ¿Con qué decoro se podría presentar al mundo un espectáculo tan dispar como inaudito?
A Independiente Medellín-Caracas lo dirigirá un árbitro colombiano porque los asignados, de nacionalidad ecuatoriana, tienen el virus. Binacional recibirá a Liga de Quito en Lima, y no en la altura de Juliaca, donde ya fue a jugar San Pablo y perdió.
En el medio de tantas desprolijidades, aflora el orgullo del futbolista argentino que ante la adversidad saldrá a sublevarse. Seguramente Boca y River, frente a equipos que tienen varios partidos encima, buscarán estar a la altura. Racing recibirá a Nacional buscando imponer las condiciones que pueda. También, con más humildad, Defensa y Justicia y Tigre buscarán hacer lo propio.
El show en Sudamérica debe continuar. Los intereses del negocio por encima de cualquier aspecto. El juego como víctima. Y el futbolista argentino exponiendo su prestigio en las condiciones más insólitas.