Qué pasó. Aunque él busque escaparle a las comparaciones porque, como dijo, “Martín hay un solo”, el aura de Palermo parece acompañar la carrera copera de Darío Benedetto, el 9 que ayer volvió a sacudir la red de Palmeiras para instalar a Boca en la final de la Libertadores y reeditó las mejores noches del Optimista del gol. “Estoy feliz de la vida”, reconoció el Pipa, ya en el vestuario, donde comenzó a proyectar la gran final con River.
