ver más
amor

Boca, entre la pena, el festejo más inoportuno y un escenario incierto y convulsionado

por Hugo Balassone | 12 de diciembre de 2018 - 05:47
Boca, entre la pena, el festejo más inoportuno y un escenario incierto y convulsionado

El amor después del dolor. Los hinchas de Boca festejan su día. Por eso del 12-12. Justo la fecha cae, inoportuna, cuando el duelo aún no se ha elaborado. Fue muy llamativo observar por estas horas, y bajo los efectos de la derrota más dura de su historia, cómo no se señalan grandes responsables.

Puede la pena más que la bronca. La resignación antes que el reclamo. Y en medio de este estado, los xeneizes festejan aunque no haya motivos. O ellos pueden desmentirnos, entendiendo eso de que “en las malas mucho más”, dejando aflorar un sentimiento de mayor devoción ante la desgracia. Le sucedió a River ante la crueldad del descenso: se aferró a su grandeza y popularidad. Puede ocurrir este fenómeno en Boca, sin dudas.

Se esperaba la aparición de Juan Román Riquelme, suponiendo que Román pudiera reabrir alguna herida. Todo lo contrario. Riquelme que es, además, un hábil declarante, atenuó cualquier consecuencia dramática explicando el mérito que tiene ser finalista de América.

Para revisar, deberá puntualizarse por qué el exceso de calidad pudo haber condicionado tanto a Guillermo Barros Schelotto. Si suponíamos que Boca tenía más variantes que River, estas no pudieron ser potenciadas por el entrenador y terminaron en el banco (Mauro Zárate) o en la tribuna (Edwin Cardona), por citar algunos casos.

Para revisar, deberá puntualizarse por qué el exceso de calidad pudo haber condicionado tanto a Guillermo Barros Schelotto. Si suponíamos que Boca tenía más variantes que River, estas no pudieron ser potenciadas por el entrenador y terminaron en el banco (Mauro Zárate) o en la tribuna (Edwin Cardona), por citar algunos casos.

El #AndateAngelici es un reclamo a una gestión que no logró éxitos deportivos en la proporción del crecimiento económico del club. En el pasado, responsable de cómo decidió cortarle la posibilidad a Riquelme de terminar su carrera en Boca. En el presente, lo único que se le puede achacar es provocar el retorno de Carlos Tevez desde China, cuando no era pretendido por el técnico. Sin embargo, después compro compulsivamente mucha jerarquía.

A partir de esas imposiciones personalistas del presidente, que han chocado con las demandas de Barros Schelotto, es que Boca necesita un manager, la figura de alguien que oriente y diseñe un perfil deportivo en la elección del nuevo técnico (si se va Guillermo). Y que ambos, a partir de un gusto común, gestionen el armado del plantel.

Será un 2019 convulsionado para Boca: elecciones; candidato oficialista que elegirán Angelici y Mauricio Macri; incertidumbre por la participación de Román. Habrá más presiones aún por ganar la séptima. Y el panorama por ahora es incierto. En medio de este escenario, los hinchas ofrecen su corazón, en medio de tanto dolor.

Compartir
Facebook
Twitter
Whatsapp

Noticias más leídas