Para revisar, deberá puntualizarse por qué el exceso de calidad pudo haber condicionado tanto a Guillermo Barros Schelotto. Si suponíamos que Boca tenía más variantes que River, estas no pudieron ser potenciadas por el entrenador y terminaron en el banco (Mauro Zárate) o en la tribuna (Edwin Cardona), por citar algunos casos.
El #AndateAngelici es un reclamo a una gestión que no logró éxitos deportivos en la proporción del crecimiento económico del club. En el pasado, responsable de cómo decidió cortarle la posibilidad a Riquelme de terminar su carrera en Boca. En el presente, lo único que se le puede achacar es provocar el retorno de Carlos Tevez desde China, cuando no era pretendido por el técnico. Sin embargo, después compro compulsivamente mucha jerarquía.
A partir de esas imposiciones personalistas del presidente, que han chocado con las demandas de Barros Schelotto, es que Boca necesita un manager, la figura de alguien que oriente y diseñe un perfil deportivo en la elección del nuevo técnico (si se va Guillermo). Y que ambos, a partir de un gusto común, gestionen el armado del plantel.
Será un 2019 convulsionado para Boca: elecciones; candidato oficialista que elegirán Angelici y Mauricio Macri; incertidumbre por la participación de Román. Habrá más presiones aún por ganar la séptima. Y el panorama por ahora es incierto. En medio de este escenario, los hinchas ofrecen su corazón, en medio de tanto dolor.