El camino de Boca es escalar el Everest. Inter de Chacho Coudet, Racing o Flamengo en un cuadro que de sortearlo le fortalecerá la autoestima a un equipo que da muestras de superar traumas heredados.
El Racing de Becaccece chocará con el último campeón. Flamengo (ahora dirigido por el ex ayudante de Guardiola, Domenec Torrent), sigue vigente. La Academia está buscando los nombres adecuados para las funciones que pretende el técnico. Becaccece pretende equipo con mucha movilidad con el riesgo de que todos jueguen de todo, y nadie juegue de nada, pero el ingreso de Lisandro López le dará claridad en el último tramo, donde Racing ataca en multitud, pero carece de eficacia. Igualmente es un equipo que puede crecer.
El equipo de Gallardo pareciera enfrentar al más sencillo de los brasileños. Paranaense cuenta con el argentino Lucho González como la referencia de mayor experiencia.
El River “pandemial” muestra la misma capacidad para presionar en campo rival y explotar los espacios con gran momento de sus delanteros. Uno de los hallazgos de Gallardo es la consolidación de Julián Álvarez como delantero. Y cuando se discute sobre la supuesta incomodidad de Nacho Fernández en una posición más centralizada, encuentra Gallardo a una opción muy potable como interior derecho que es el joven Santiago Sosa. Nadie piensa hoy que Nacho pueda quedar relegado, pero sigue River ubicando lo funcional por encima de los nombres y las posiciones.
Quedará justamente un mes para estos duelos, los equipos argentinos llegarán más rodados porque se iniciará la Copa de la Liga en nuestro fútbol. Con el poder competitivo que los grandes de la Argentina muestran en estos tiempos, y sin el respeto supremo que implicaba antes enfrentar a los brasileños, los octavos de final prometen una secuencia inolvidable.