Cuando el brasileño Wilson Sampaio marcó la mitad de la cancha, los jugadores de River fueron un abrazo único. Una montaña de emociones en una Bombonera que supo despedir a un equipo que fue con más ímpetu que fútbol y volvió a quedar eliminado.

Cuando el brasileño Wilson Sampaio marcó la mitad de la cancha, los jugadores de River fueron un abrazo único. Una montaña de emociones en una Bombonera que supo despedir a un equipo que fue con más ímpetu que fútbol y volvió a quedar eliminado.
Gallardo saltó del banco y corrió hacia sus jugadores, no sin antes marcarle al árbitro su descontento con la actuación. Su River jugará su tercera final en cinco años.