Takashi Inui (Japón, mediocampista). “El Real Betis Balompié se hizo con sus servicios antes del torneo, y el fichaje no podría ser más acertado: Inui causó admiración en los cuatro partidos que disputó Japón. Discípulo del estilo clásico de los Samuráis Azules de pases rápidos y trabajo incansable, el centrocampista brilló en la creación el juego de los suyos y aportó goles, ingenio e imprevisibilidad”.
Kasper Schmeichel (Dinamarca, arquero). Si bien hace ya un tiempo que el hijo de Peter Schmeichel dejó de estar a la sombra de su padre —contribuyó de manera decisiva a que el Leicester City ganara la Premier League en 2016—, no era habitual ver su nombre entre los mejores guardametas del mundo. Sin embargo, esto podría cambiar a partir de ahora, ya que Kasper Schmeichel se fue de Rusia con el mejor porcentaje de paradas de todos los arqueros que jugaron más de un partido: detuvo el 91,3 % de los lanzamientos que recibió. Por si fuera poco, atajó tres penales en el choque contra Croacia.
Yerry Mina (Colombia, defensor). Mina, que recaló en el FC Barcelona el pasado mes de enero, es un central robusto, pero con clase. No es que su calidad hubiera pasado desapercibida, pero tras haber jugado apenas un puñado de partidos internacionales, su talento era desconocido para la mayor parte del público. No obstante, sus formidables actuaciones tanto en defensa como en ataque han dado un vuelco a su situación. Gracias a sus tres goles en tres partidos consecutivos —incluido el empate contra Inglaterra en los últimos minutos del encuentro—, la corpulenta figura de Yerry Mina se ha quedado grabada en la memoria de muchos.