Y así seguimos. Aceleramos un poco porque la CONMEBOL pareciera imperturbable ante la inacción de la Argentina. Y ahora aparece un reclamo tardío de algunos dirigentes que empiezan a percibir que la economía de los clubes está en peligro.
La política no quiso por una cuestión gestual. Pendiente de la posible reacción adversa, el gobierno considera que no es el momento por la cantidad de casos. Y por el contrario, ni la Liga ni la AFA supieron explicarle al gobierno que, luego de ser testeados los planteles en grupos de seis como indica el protocolo, corrían escasos riesgos de contagiarse.
Quedó el fútbol como "rehen" del poder político. Y los dirigentes nunca quisieron salir de esa zona de comodidad. Había que persuadir de la necesidad que los futbolistas tienen de moverse sin que ello implique un desatino. Reclamar por ello, no significaba atentar a la cuarentena ni mucho menos.