La pregunta nace: ¿qué le pasó? ¿por qué Sampaoli mutó de un técnico de élite, con poder de transformar, a pasar a la historia como el entrenador más desvirtuado que comandó a la Selección? ¿Cómo pasó que alguien que desde la “filosofía barata” reivindicaba la cultura del juego haya llegado al Mundial sin establecer ningún punto de identidad es su equipo? La pregunta nace: ¿qué le pasó? ¿por qué Sampaoli mutó de un técnico de élite, con poder de transformar, a pasar a la historia como el entrenador más desvirtuado que comandó a la Selección? ¿Cómo pasó que alguien que desde la “filosofía barata” reivindicaba la cultura del juego haya llegado al Mundial sin establecer ningún punto de identidad es su equipo?
Con la mirada hacia adelante, la Selección debe pensar en entrenadores sensatos y calmos, que hablen menos y hagan más. Cranear la Selección con autonomía, a distancia de los intereses de los dirigentes que no paran de pifiarle. Pensar en alguien que diseñe estrategias, defina conceptos, y elija a los nombres propios.
El recambio generacional es inexorable, hasta para liberar al equipo del agobio de muchos futbolistas a los que jugar para Argentina les resultaba un trauma.
¿Y Messi? Esa es otra pregunta que hará Bora al despedirnos en el aeropuerto de Moscú. Antes de subir al avión lo pensamos: no sabemos qué responderle.