Y por el lado de Boca dirán que si no van ellos por qué habríamos de ceder nosotros a Pavón, que habló con el propio Scaloni y acordaron su deserción luego de terminar con un golpe en el isquiotibial derecho el partido frente a Racing.
Estamos en el punto de mayor deterioro de las condiciones para que la selección Argentina recupere el prestigio perdido. Un entrenador interino, como Scaloni, que no goza ni siquiera del respeto de sus colegas. Y que lejos de advertir esta situación de incomodidad que representan estos amistosos para los equipos más grandes del país, decidió convocar a sus futbolistas de igual modo, con las consecuencias que podría ocasionarle.
Scaloni, además, esta frágil porque la AFA decidió no tomarse en serio este tiempo post Rusia. Al joven técnico le faltó dimensionar los alcances políticos que tiene esta guerra fría que sostienen River y Boca. Donde los obsesiona sus propios destinos. Donde la Selección no es importante.
Aseguran algunos dirigentes que esta es una transición y que en diciembre habrá entrenador principal elegido. Piense en lo que se le cruzará por la cabeza a Tata Martino, que es el principal candidato para dirigir al equipo nacional cuando advierta que las mismas prácticas que a él lo llevaron a renunciar hace poco más de dos años, se siguen repitiendo.