Delanteros en estado de gracia sobre todo. Y Benedetto en la cancha para preocupar más a River. Y 2-1 Boca arriba casi sin proponérselo, pero con el instinto asesino de dos expertos francotiradores. Boca podría explicarse solamente desde la voracidad de Abila y Benedetto, que no necesitan alimentarse de juego para autoabastecerse.
Tanto Boca como River cometen demasiados errores en las pelotas detenidas defensivas. Sufren por igual ese aspecto. Así se puso en ventaja Boca, y así lo empató definitivamente River en la secuencia donde la termina metiendo en contra Izquierdoz.
Había acción para Tevez y ese efecto que pudiera provocar desde su oficio en este tipo de situaciones confusas. Carlitos lo dejó solo a Benedetto que falló ante la buena salida de Armani. La foto lo condena a Pipa, y lo reivindica al arquero de River, al menos responsable del primero de Boca.
Y en la película los que pintaban para héroes terminan lamentándose, y los villanos cobran protagonismo.
En este tipos de historias, todo lo que se presagia acaba con otro desenlace. Y ni los guionistas más avispados podrán suponer el final.