La influencia de los aspectos emocionales se me ocurre que será decisiva, y tampoco podría asegurar que aquellos futbolistas más templados no puedan flaquear esta tarde.
Intuir lo que pueda pasar es aventurado porque el fútbol va para donde quiere. Tenemos presunciones que River buscará arrebatarlo desde el arranque a Boca con una presión en campo rival que deberá sostenerse por la voracidad de sus mediocampistas más veloces. Pity Martínez será la opción más de punta de todos ellos. En el molde donde River pondrá formalmente un solo atacante, será imperioso el arribo con eficacia de los medios que deberán sorprender en zona de definición.
Para Boca sería conveniente jugar un partido “largo”, eso significaría jugar con la ansiedad de River recortándole los posibles circuitos, eso que logró Gremio en el partido de ida en el mismísimo Monumental. El poder de recambio de Boca (contemplando la cuarta modificación en el alargue), le da a Guillermo la posibilidad de provocar un golpe de efecto con Benedetto y Tevez cuando lo necesite.
Se han buscando analogías de enfrentamiento de ambos en el pasado y no las hemos encontrado. Pretendimos compararlos con grandes choques de la selección en mundiales y hasta nos resulta menor. Todo nos parece insignificante ante esta final sin ateos. Si hasta nos lleva a revisar aquella sentencia que dice que el fútbol (hasta lo que va a ocurrir hoy), es lo más importante de los menos importante de la vida.