Gramajo contó que oficiales policiales allanaron la casa de su mujer y la “amenazaron” con que “le iban a hacer una causa por encubrimiento, que iba a perder el trabajo y la tenencia de nuestra hija”.
No obstante, el fiscal Fernando Fiszer pidió que se leyera la declaración que el propio Gramajo había prestado durante la etapa de instrucción, en enero pasado, en la que reconoció haber sido el autor material del disparo aunque involuntariamente.
Gramajo claramente había confesado el hecho en aquella declaración, pero hoy, al abrirse el juicio oral y público, explicó que aquello que había manifestado no era cierto sino producto de la presión policial.
“Me hicieron hablar, pero no tengo nada que ver. Me dijeron lo que tenía que decir”, insistió Gramajo, asistido por el abogado Oscar Miranda.
Pero su relato trastabilló con una afirmación que se contradijo con la realidad: sostuvo que “la policía estaba” cuando prestó declaración indagatoria ante un juez y un fiscal de instrucción. Ello no pudo haber sido así.
El tribunal oral número 16, presidido por la jueza María Cristina Bértola, secundada por Inés Cantisani y Gustavo González Ferrari, abrió hoy el debate por aquel trágico episodio que le costó a Persson la amputación de parte de su pierna derecha.
Persson no estuvo presente (de hecho, ni siquiera es querellante) pero el tribunal leyó una declaración que prestó por el sistema de comunicaciones Skype durante la instrucción suplementaria previa al juicio oral.
El sueco describió toda la secuencia, desde que fue abordado por un joven que le gritaba, con “voz no muy grave”, “teléfono, teléfono” y le apuntaba con un arma. “Le bajé la mano, por eso el disparo fue hacia abajo. Hubo un forcejeo. El asaltante no se llevó el celular, todavía lo tengo conmigo”.
La pareja de Persson, María Isso, describió al asaltante como de entre 20 y 30 años, más bajo que ella –dijo medir 1,78 metros- y de “piel ni blanca, ni oscura”. La descripción coincide poco con Gramajo.
La mujer aseguró que el asaltante no debió hacer ningún movimiento para accionar el arma, pues según su percepción estaba “lista para disparar”.
El otro imputado en el juicio, Rodrigo Peláez, se negó a declarar por indicación de su abogado, Daniel Santángelo.
El juicio discurrirá con el relato de unos 60 testigos durante las tres jornadas previstas para el juicio: la de hoy, el jueves próximo y el martes 19.
Los imputados llegaron al debate detenidos y acusados por “robo en grado de tentativa y lesiones gravísimas”.