El rugbier Josh Larsen, jugador de la selección de Canadá, fue al vestuario de los Springbocks, selección sudafricana de rugby, luego de cometer un tackle alto que le valió la tarjeta roja. Su equipo perdió 66-7 frente a los africanos pero el deportista tuvo un noble gesto que recorrió el mundo. El bonus: los Springbocks aceptaron las disculpas y le regalaron una cerveza... que no tomó.
