
Durante buena parte de la cuarentena, Van Beusekom recibió consultas de los usuarios de la app que querían saber cuándo podrían volver a jugar al fútbol. "Había una necesidad de estar activos, y una gran expectativa por volver a jugar", afirma. "Nos compartíamos stickers que decían 'Que nos falte todo menos el fútbol' y cosas así. Como en un principio solo se habilitó la práctica de actividades en plazas, organizamos entrenamientos de fútbol. La convocatoria fue importante, aunque no era la mismo que un partido".
Los partidos de fútbol 5 se habían cortado el 19 de marzo de 2020, cuando Alberto Fernández decretó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO). Recién a mediados de junio, Horacio Rodríguez Larreta informó que "se van a permitir actividades deportivas de hasta 10 personas, siempre al aire libre, con y sin contacto. Y los clubes y gimnasios podrán realizar sus actividades únicamente en el exterior".
Poco a poco, los jugadores comenzaron a volver. Pese a eso, los miedos persistían y los turnos en las canchas no volvieron a ocuparse por completo como ocurría antes de la pandemia. Con el aumento de los casos, y las nuevas restricciones, el fútbol se suspendió otra vez. Regresó en noviembre, y ocurrió lo mismo.
El último permiso para jugar, siempre al aire libre, y de hasta 10 jugadores, salió el 11 de junio. El mismo se mantendrá hasta el 25 de junio, cuando se conocerán los nuevos anuncios. "Cada vuelta fue emocionante. Ya hacemos 18 partidos a la semana. Diez menos que antes de la pandemia", agrega Anne.
BAFA nació en una cancha de San Telmo. La idea fue de un norteamericano y un inglés que vivían en la ciudad de Buenos Aires, querían jugar un partido de fútbol y no conocían ocho jugadores más para completar dos equipos y alquilar una cancha.
Una noche de 2008, en una reunión, les propusieron a todos los presentes (extranjeros como ellos) que difundieran una especie de cadena. Debían preguntarles a sus vecinos, compañeros de trabajo, de residencia o de estudios, si querían jugar un partido.
La cantidad de gente que completó el formulario y la rapidez con la que lo hicieron, los sorprendió mucho. Realmente eran muchos los extranjeros radicados en Buenos Aires que tenían ganas de jugar un partido de fútbol y que no tenían con quien hacerlo.
Con el tiempo, mantuvieron el contacto por Gmail. Siguieron jugando. Diez años después, o sea en 2018, el proyecto se formalizó: se bautizó como BAFA, llegó a organizar 30 partidos semanales (pre pandemia) y a completar una lista de más de 300 jugadores estables, de 90 países distintos. Solo el 30% eran argentinos. El slogan es “Juega partidos de fútbol con una comunidad internacional. Una manera fácil y flexible de jugar”.
Además de organizar partidos, se convirtieron en la excusa para unir amigos y hasta parejas. Es más, se convirtió en algo común que extranjeros que vivieron en Buenos Aires y compartieron partidos de fútbol se encuentren en otros países. "Se juntan a tomar algo, o a jugar al fútbol. Y se ayudan mucho con las residencias, los papeles. Puede que los reciban en sus casas durante los primeros días", agrega Anne.
Anne Van Beusekom marca la diferencia entre los argentinos de BAFA pre y post pandemia: "Antes, el perfil del argentino era el del interior que venía a trabajar o estudiar, el que se había cansado de suspender partidos por amigos que faltaban a último momento, y los tímidos, a los que les costaba hacer amigos. Ahora el porcentaje de argentinos creció mucho".
El nuevo perfil no es individual, como ocurría antes. Ahora es grupal: llegan de a 2, de a 3 o hasta de a 5. Son amigos que tenían su grupo para jugar, pero que, por la pandemia y los cuidados, actualmente les resulta imposible completar dos equipos ya que el resto prefiere esperar para regresar al fútbol.
Ahora, que la vida de a poco comienza a volver a la normalidad, los partidos también regresan, al igual que aquellos jugadores que estaban alejados del deporte que tanto los apasiona.