El coronavirus no dejó exento a los planteles del fútbol argentino y ha habido brotes en casi todos los clubes, en diferentes momentos de la pandemia. El último que sufrió contagios masivos fue River.

Paulo Díaz sufre de miocarditis.
El coronavirus no dejó exento a los planteles del fútbol argentino y ha habido brotes en casi todos los clubes, en diferentes momentos de la pandemia. El último que sufrió contagios masivos fue River.
Y el COVID-19 dejó secuelas cardíacas en algunos jugadores, como es el caso de Lucas Barrios, delantero de Gimnasia, Paulo Díaz, defensor de River, y Edwin Cardona, mediocampista de Boca. Los tres cursan o cursaron una miocarditis luego de tener coronavirus.
Es la inflamación del músculo cardíaco (miocardio). La miocarditis puede afectar el músculo cardíaco y el sistema eléctrico del corazón, lo que reduce la capacidad del corazón de bombear y producir ritmos cardíacos rápidos o anormales (arritmias).
Por lo general, la miocarditis se produce a raíz de una infección viral, pero puede ser consecuencia de una reacción a un medicamento o parte de una afección inflamatoria más general. Los signos y síntomas comprenden dolor en el pecho, fatiga, dificultad para respirar y arritmias.
Por lo general, la miocarditis se produce a raíz de una infección viral, pero puede ser consecuencia de una reacción a un medicamento o parte de una afección inflamatoria más general. Los signos y síntomas comprenden dolor en el pecho, fatiga, dificultad para respirar y arritmias.
El tratamiento puede incluir medicamentos para regular los latidos y mejorar la función cardíaca. En casos poco frecuentes pero graves, puede ser necesario un dispositivo para ayudar a la función cardíaca.
Afortunadamente, Cardona se recuperó y volvió a jugar sin problemas. A fines de abril, Barrios retomó los entrenamientos con el Lobo. Distinto es el caso del chileno Díaz, que no jugará la Copa América para su selección y también quedó descartado del partido clave de River ante Fluminense, mañana por la Copa Libertadores.