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El hombre más buscado de la Villa Olímpica: colecciona e intercambia pins desde 1984 y ya tiene más de 30.000

por Carlos Arasaki | 15 de octubre de 2018 - 14:04
El hombre más buscado de la Villa Olímpica: colecciona e intercambia pins desde 1984 y ya tiene más de 30.000

Primero se hace un poco el duro. Dice que no, que el canje que le ofrecen no está a la altura del recuerdo que le piden. Le insisten y vuelve a negarse, pero al tercer intento afloja y acepta. Los atletas ya le deben haber tomado el pulso. Es imposible no verlo. Ernest Kling está apostado en el corazón de la Villa Olímpica, muy cerca del ingreso al sector de residencia de deportistas y oficiales. Tiene un stand improvisado con tarimas sobre los que apoya algunos de sus tesoros más preciados: pins olímpicos.

Ernest está en Buenos Aires invitado por el Comité Olímpico Internacional para los Juegos Olímpicos de la Juventud. Su acreditación no miente: es periodista y miembro de Olympin Club, una entidad autodenominada como "el club de coleccionistas olímpicos más grande del mundo". Estadounidense nacido en Los Angeles, también es entrenador de tenis, de básquetbol y fue gracias a este último deporte que sembró su otra pasión.

-¿Cómo empezó con esta colección?

-No es sólo una colección. Es una interacción social con todo el mundo. Yo era entrenador de básquetbol universitario en San Diego. Y en la previa de los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984, alguien me regaló un pin en un partido de básquetbol preparatorio para esa competencia. El pin era uno que diseñó Walt Disney para esa competencia y me volví loco. Ese día compré todos los que había y desde entonces empecé a juntarlos e intercambiarlos.

-¿Cuántos pins tiene en total?

-No estoy seguro en realidad, pero debo tener unos 30.000. Los tengo en mi casa, metidos en distintas cajas por todos lados. Mi esposa me quiere matar.

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-¿Qué es lo que más disfruta de esta actividad?

-Hablar con la gente. Lo de los pins es secundario. Tengo amigos en todo el mundo gracias a esto. En total, entre Juegos Olímpicos de Verano e Invierno, estuve en 12 eventos. Y estaré también en Tokio 2020 en un stand mucho más grande para seguir haciendo esto que tanto disfruto.

La charla con Ernest es más que discontinua porque hasta se arma fila para obtener alguna de sus joyas. Sobre el criterio para aceptar un intercambio, menciona que prefiere aquellos que sean de alguna mascota, pero que básicamente acepta todos los que tengan relación con el olimpismo: logos, Comités Olímpicos Nacionales, pictogramas. Lo que no recibe, aclara, son banderas: ya las tiene todas. Pero ni siquiera pasan dos minutos y se contradice: una atleta de Bangladesh le quiere dar un pin de bandera por uno muy lindo de Río 2016. Él dice que no, que no puede, pero termina cediendo. En definitiva es una pose, que adopta orgulloso mientras reluce con sus pins.

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