La cuarentena solamente sirve para ganar tiempo. Nada más. Probablemente la mayoría de nosotros no nos vamos a morir del coronavirus, un bicho cuya mortalidad real todavía no conocemos por falta de investigación empírica.

La cuarentena solamente sirve para ganar tiempo. Nada más. Probablemente la mayoría de nosotros no nos vamos a morir del coronavirus, un bicho cuya mortalidad real todavía no conocemos por falta de investigación empírica.
Muchas muertes evitables se van a dar por falta de camas, insumos médicos o recursos humanos calificados para atender toda la demanda de atención. No estamos diciendo nada nuevo: es lo que está pasando en España e Italia que tienen 3 y 4 veces más PBI (guita) que nosotros.
También puede haber más bajas porque, al estar saturados los servicios médicos, no habría lugar para atender a los pacientes que llegan todos los días por otras cuestiones: temas cardíacos, oncológicos, respiratorios, gripes, accidentes de autos, domésticos… Además, nunca hay que descartar una potencial guerra civil, en donde cada uno luche para salvar lo poco que tiene. ¿Exagerado? Esta semana hubo un cruce entre Nación y Mendoza para ver quién se quedaba con los pocos respiradores que se fabrican en el país.
Este escenario apocalíptico es el que el Gobierno intentó e intenta evitar con esta cuarentena que trae un costo económico y social enorme. La Argentina fue el país del mundo que más rápidamente atacó la pandemia: declaró una cuarentena cuando había apenas 65 infectados y dos muertos. El objetivo no fue solamente bajar la tasa de contagio, sino fundamentalmente ganar tiempo para poder atender de mejor manera a los que vayan adquiriendo el virus.
Dato: en la Argentina el primer paciente se detectó el 3 de marzo; 16 días después se decretó la cuarentena total. Todas estas medidas en Italia y España se tomaron a más de 40 días de detectado el primer caso.
Según las estimaciones del ministerio de Salud, en esta etapa se deberían estar duplicando la cantidad de casos cada tres días. Por ahora eso no se verifica y de hecho ayer hubo una baja importante: se pasó de 101 nuevos casos el viernes a 51 el sábado; probablemente por la falta de test, no hay nada para alegrarse.
Cuando el virus empiece a circular masivamente en la comunidad van a hacer faltas muchas más camas, insumos y personal.
Hay distintas ideas de cuándo puede ser ese pico de demanda. La duda es si la situación social aguanta hasta ese momento...
Para poder conseguir todo lo que falta para encarar la emergencia. Algunas cosas se hicieron:
Hablando de claves. El peronismo está en su salsa. Difícil que sin la red de organizaciones sociales, sindicales barriales, punteros, etc. se pueda contener esta tremenda medida de cuarentena obligatoria y abordar lo que viene. Aunque los mantienen con perfil bajo, La Cámpora está haciendo una fuerte tarea para contener a las bases y que la situación social no se desborde.
La Argentina por primera vez parece tener el nivel de planificación de los países escandinavos... ¿o no?
Mientras la estrategia es ganar tiempo para sumar camas y accesorios médicos, en otra área se verifica, quizás, la falta de previsión del gobierno. Otros países que tuvieron políticas exitosas para contener al coronavirus fueron implacables con sus cuarentenas pero también exhaustivos a la hora de testear.
Hoy el Malbrán hace 400 test de coronavirus por día. Hay otros 10 centros habilitados pero que casi no tienen insumos. Ayer anunciaron que llegaron 31.000 test del exterior. Alemania está haciendo 31.000 por día. Al detectar más casos, es más fácil aislarlos y hacer salir ciudadanos una vez recuperados y sin riesgo de que contagien o sean contagiados.
Lo mismo se preguntó el jefe de la oposición en diputados, Mario Negri, que no recibe respuestas certeras desde el gobierno.
A24.com consultó con fuentes a cargo de la operatoria del testeo que explicaron que el gobierno está intentando adquirir más test o insumos para hacerlos pero que se topan con algunas dificultades:
Los técnicos se entusiasman con un posible acuerdo que motorice Cancillería con China o Corea. Eso destrabaría el conflicto. Corea ya avisó que tiene millones de test; aunque hay que ver cómo se los convence de que nos los dé a nosotros. No va a ser gratis negociar con China o Corea geopolíticamente hablando.
Negri advierte sobre la falta de previsión del gobierno. “Esta semana en Córdoba solamente se testearon 10 y el resto lo hizo el Malbrán”, se queja y recuerda que los chilenos acopiaron 200.000 test antes de que llegue el virus, algo que en la Argentina no se hizo. “Hay más autos secuestrados que enfermos detectados”, ironiza. Es un pequeño señalamiento que –por ahora- no pasa a mayores: la relación entre oficialismo y oposición está en su mejor momento.
A todo esto, la oposición pide más información para poder seguir apoyando. Quieren que Santiago Cafiero, jefe de gabinete, exponga todos los días sobre los avances en el tema, con preguntas de los legisladores. Viene muy callado Cafiero.
Un importante dirigente del conurbano, está haciendo un trabajo artesanal para detectar si hay casos no registrados. Hasta ahora no encontró denuncias de subdiagnóstico; recién el viernes vio algo que le pareció sospechoso.
Un informe reservado de la London School of Economics al que tuvo acceso un importante funcionario advierte sobre las tremendas consecuencias económicas de esta crisis mundial, con restricciones hacia adentro y hacia afuera.
El quiebre de la demanda se va a seguir amplificando, advierte porque:
“Es un choque sin fricción del mercado. Introduce un muro entre la demanda y la oferta lo que se retroalimenta en la economía real. Una contracción en la oferta, conduce a una contracción de la demanda, lo que lleva a contracción en la oferta... llevando a una gran destrucción del excedente económico”, dice el paper reservado.
El informe sugiere, que al igual que con el Covid-19 es necesario achatar la curva de la caída. ¿Cómo se logra?
Emisión, bonos (deuda) o el “coronavirus bond”, algún dinero que por esta crisis que den los organismos internacionales.
Como se ve, la Argentina va a atravesar los mismos problemas que el resto del mundo; aunque en este caso se le agrega a la crisis que ya tenía. La gran pregunta es si por el caos que ya teníamos, esto será una mancha más al tigre y sobreviviremos mejor que el resto que tenía sus economías en crecimiento; o si por el contrario nos va a hundir definitivamente y vamos a terminar en una crisis como la de 2001.
A un país en crisis le cuesta más hacer una cuarentena como la que quiere imponer el gobierno. Las imágenes del viernes de la gente en infinitas y peligrosas colas para sacar plata de los bancos (para comer) son elocuentes. “Veníamos bárbaro y el viernes se descontroló”, coinciden referentes de todo el conurbano. El sábado se volvió a calmar la cosa.
¿Funcionará el plan Alberto para evitar que el coronavirus nos destroce?
El miedo es que estas restricciones terminen cumpliendo la profecía de Maquiavelo que en El Príncipe advertía: “Los hombres olvidan antes la muerte del padre que la pérdida del patrimonio”.