Cambiemos es una extraña alianza entre conservadores y liberales: conviven en el espacio los sectores más tradicionales de la sociedad argentina, con liberales de la Di Tella y radicales (que supieron ser) socialdemócratas. Lo de la Coalición Cívica es un capítulo aparte. Así, el voto de Cambiemos estuvo previsiblemente dividido.

El peronismo, en cambio, siempre fue una fuerza que mayoritariamente estuvo en contra del aborto, a partir de sus intrincadas relaciones con la iglesia.

Lo que posibilitó la aprobación de la ley en Diputados fue el reflejo de sus dirigentes a la hora de leer los cambios sociales que se estaban produciendo.

Quien mejor lo explicó fue el caudillo riojano Luis Beder Herrera, quien cambió su voto minutos antes de empezar la sesión. “Yo veía un movimiento social cada vez más grande en mi provincia y que los otros cuatro diputados de La Rioja votaban en contra”, explicó a A24.com. La lectura es simple: ¿Por qué dejar sin representación a toda esa gente que pedía la legalización? Así, La Rioja –provincia ultraconservadora- tuvo un único voto por la despenalización.

Nota al pie: Beder Herrera fue el hombre que cuando el peronismo oficial (el kirchnerismo) era antimenemista le armó a Menem una lista paralela para poder quedarse con los tres senadores de La Rioja.

Algo similar pasó con Carlos Verna, gobernador e histórico caudillo de La Pampa. Si bien él públicamente dijo que estaba a favor de la despenalización, recién ordenó a sus diputados que votarán a favor cuando se enteró de que Cristina Kirchner podría hacer una gestión personal para que el proyecto saliera: “No hay que dejarle esta bandera ni a Cristina ni a Macri”, dijo a los suyos. Los votos de los diputados pampeanos fueron los que inclinaron la balanza cuando todo parecía perdido.

El caudillo misionero (hoy senador) Maurice Closs también olió los cambios. En principio, parecía que todos los diputados de esa provincia votarían en contra.

De hecho, había trascendido que uno de ellos –Jorge Franco, médico e histórico defensor de la despenalización- se había vuelto a Misiones para no tener que votar en contra de la postura de sus jefes políticos. Sin embargo, en el transcurso de la jornada, recibió un llamado que indicó que podía asistir a la votación. Finalmente fueron dos los misioneros que aprobaron la ley.

Al día siguiente, consultado por A24.com el senador Closs anticipó también su voto favorable. “Creo que hay que corregir la ley, avanzar con la despenalización y evitar toda sanción a quien piense distinto”, dijo. En general votará a favor, al igual que su compañera de bancada "Maggie" Solari. Luego pedirá algunas modificaciones al proyecto original.

El kirchnerismo también olió los cambios, a su manera. Es cierto que muchos de sus dirigentes tuvieron desde siempre una postura favorable al tema. Pero su líder, Cristina Kirchner siempre había estado en contra y bloqueó la posibilidad de que se debatiera el tema durante su gestión. Hoy se muestra a favor y su bloque en diputados votó a favor en un 83%. En el Senado todos van a apoyar.

El denominador común de todos estos giros es la capacidad que tiene el peronismo para adaptarse a los nuevos cambios sociales. Capacidad que perdió en 1983 con el inicio de la democracia, pero que mantuvo con el menemismo y con el kirchnerismo.

Disinta es la situación de Salta, donde Urtubey estuvo obligado a hacer maniobras: “En una provincia donde Olmedo encabeza todas las encuestas de intención de voto no hay mucho más que hacer”, explicaron cerca del gobernador. Salta no aportó ningún voto a la norma.

¿El Senado, saltará la nueva grieta?

Es sorprendente ver este mapa. Las provincias del norte fueron las que mayoritariamente rechazaron el aborto. Las del centro y sur las que lograron su aprobación. El problema es que en el Senado todas las provincias tienen la misma representación, independientemente de su población.

Divididos por provincias, 16 jurisdicciones rechazaron el aborto  y sólo 8 lo aceptaron. Proyectado esto en el Senado no auguraría un buen pronóstico para esta ley.

Por eso, el futuro de la norma volverá a depender del olfato del peronismo y de su adaptabilidad a las nuevas realidades.

Poco antes del debate en Diputados, el senador Federico Pinedo (de postura contraria al aborto) reflexionó: “Este es un tema en que la dirigencia política está más avanzada que la sociedad”.

Los últimos días y las últimas encuestas mostraron que a partir de la instalación del debate público existe un clima favorable a la despenalización.

¿Se impondrá ese nuevo clima social en la decisión de los senadores? La adaptabilidad del peronismo será clave también en el Senado para ver si se puede quebrar la grieta geográfica  y lograr que la legalización sea ley.