"Apenas entramos se volvió loco. Empezó a gritar y llamó a los de seguridad para decirles que el departamento estaba lleno de gente y que a esas personas las había entrado yo. Incluso, con una navaja en la mano, buscaba gente debajo del sillón. Los de seguridad llamaron a la madre y al padrastro, que también es su psiquiatra. Llegaron y lo medicaron", recordó. "No pasó una desgracia de casualidad. Es un tipo peligroso y en cualquier momento va a ocurrir una desgracia", vaticinó la joven, que después del episodio, radicó una denuncia policial por amenazas".