“Entre los objetivos que tenemos en la muestra, queremos concientizar y fomentar la inclusión social de todas las edades acerca del uso adecuado de los nuevos sistemas de comunicación y los riesgos que estos implican, tales como el grooming, la extracción de datos, hackeo y suplantación de identidad, entre otros”, explicó Carlos Chiodini, uno de los fundadores del museo.
Y agregó: “En una sociedad donde obtener información es cada vez más importante, entender cómo se construye este conocimiento es la premisa que busca sumergir al público en una experiencia reflexiva”.
La muestra de espionaje e informática
Partiendo de la premisa de divulgación y concientización del Museo, la muestra se compone de una primera etapa que conduce al visitante por eventos del pasado con el fin de descubrir de qué manera individuos, corporaciones y naciones captaron, transformaron y utilizaron este conocimiento a través de la vigilancia, el engaño, la manipulación, la piratería, la encriptación, la astucia, los informes de inteligencia y las operaciones especiales.
Luego de ese primer circuito histórico, los visitantes seguirán su recorrido para entender cómo evolucionaron las herramientas tecnológicas hacia la más poderosa del espionaje actual: el teléfono celular, dispositivo que te acompaña en tu vida diaria y que conoce tu identidad, lo que hacés y lo que pensás, alimentando un mundo virtual que necesita de esta información para seguir desarrollándose.
Los objetos, que se exhiben con sus historias, permiten responder interrogantes como: ¿De qué manera se ganó la II Guerra Mundial? ¿Cómo operaban los espías en la Guerra Fría? ¿Qué rol tiene la tecnología en las guerras modernas? ¿Cómo es un espía hoy en día y qué herramientas utiliza? ¿Cuál es la diferencia con un hacker informático? ¿Cómo funciona la comunidad de hackers informáticos? ¿Cómo contribuyen los gobiernos y las empresas a nuestra seguridad?
En definitiva, una visita que permite comprender el misterioso mundo del espionaje y su relación con el hacking.