La relación, sin embargo, quedó abruptamente atravesada por el accidente. Verónica tenía dos hijos pequeños y explicó que no podía viajar inmediatamente a Tucumán para acompañar a Denis. Además, por las restricciones de ingreso a terapia intensiva y por no tener una relación cercana con la familia del músico, tampoco pudo acceder fácilmente al lugar donde estaba internado.
En aquellos días, Monti habló públicamente sobre las últimas conversaciones que había mantenido con Denis antes de que subiera al escenario. Según relató, él se había comunicado con ella dos veces y le había contado que estaba muy cansado y que tenía pocas ganas de salir a cantar.
“Me fui a dormir con una sensación rara ”, contó entonces. Incluso aseguró que había sentido que aquella conversación podía ser una despedida: “ Sentí que era un llamado de despedida”.
Con el paso de las semanas, la relación también quedó expuesta a distintos conflictos. Verónica habló públicamente sobre la situación de Denis, su familia y su propia historia personal. Antes de conocer al cantante, había mantenido una relación con Lucas Scarsoglio, padre de sus dos hijos, que terminó de manera conflictiva y derivó en denuncias y acusaciones cruzadas.
Monti aseguró en aquel momento que había atravesado sus embarazos prácticamente sola y sostuvo que su expareja no cumplía con la cuota alimentaria correspondiente. También afirmó que había tenido conflictos vinculados al reconocimiento legal de su hija.
Mientras tanto, la salud de Sergio Denis continuó deteriorándose. El cantante nunca logró recuperarse de las lesiones provocadas por la caída y falleció el 15 de mayo de 2020, a los 71 años, después de permanecer más de un año internado y atravesar distintas etapas de rehabilitación.
Pero la vida de Verónica continuó lejos de aquella historia de amor y comenzó a atravesar nuevos episodios que volvieron a ponerla en el centro de la atención mediática.
En 2019 había sido señalada por un supuesto hurto de mercadería en un supermercado de Belgrano. Más adelante, volvió a quedar involucrada en episodios similares, hasta que en 2021 fue detenida a la salida de un local de ropa ubicado en el shopping Alto Palermo.
Según se informó entonces, personal de seguridad la interceptó cuando intentaba llevarse un par de botas y un par de zapatillas. Las cámaras del comercio habrían registrado que había retirado las etiquetas de los productos, aunque los empleados detectaron que los artículos no habían sido abonados.
El episodio derivó en una causa judicial y en su traslado a una comisaría. Su abogado, Martín Francolino, sostuvo desde el comienzo que detrás de aquellas conductas podía existir un problema de salud mental y pidió que se realizara una pericia psicológica.
Fue entonces cuando Verónica decidió contar públicamente qué le ocurría: “No soy ladrona, soy cleptómana”, fue una de las frases con las que buscó explicar su situación. En una entrevista, reveló que padecía el trastorno desde hacía años.
“Empecé a los 25 y tengo 42. Hace 17 años que me pasa”, explicó. Según su propio relato, se trataba de episodios aislados y esporádicos.
La cleptomanía es un trastorno relacionado con el control de los impulsos que puede generar una necesidad difícil de resistir de tomar objetos, incluso cuando no existe una necesidad económica de hacerlo. La propia Monti insistió en que su conducta no respondía al perfil de alguien que roba para obtener un beneficio.
“Es un robo pero no lo es, porque la conducta de la persona no es la de un robo tradicional ”, sostuvo.
También contó que, después de esos episodios, aparecían sentimientos de angustia y depresión. Y apuntó contra quienes la señalaban públicamente con términos como “chorra” o “mechera”. “La realidad es que no es así, pasa por otro lado”, afirmó.
La situación judicial finalmente tuvo un desenlace favorable para Monti. Tras una evaluación realizada por el Cuerpo Médico Forense, se determinó que presentaba antecedentes de conductas compulsivas y alteraciones en el control de los impulsos compatibles con un diagnóstico de cleptomanía.
Los especialistas concluyeron que, al momento de los hechos investigados, no contaba con la autonomía psíquica suficiente para comprender y dirigir plenamente sus acciones. A partir de esas conclusiones, la Justicia resolvió declararla inimputable y sobreseerla.
Además, se recomendó que retomara un tratamiento con un equipo interdisciplinario de Salud Mental.
Así, la mujer que había llegado a las tapas y los programas de televisión por ser la última pareja de Sergio Denis terminó protagonizando una historia mucho más compleja de lo que parecía inicialmente: un romance intenso, el drama del accidente del cantante, conflictos con su expareja, dificultades económicas y una enfermedad que durante años intentó explicar públicamente para dejar en claro que su conducta no podía ser interpretada simplemente como un delito común.