“Había un amigo común, porque fue así: Tini fue a un colegio en San Isidro, los amigos de Tini varones compartían un grupo con Santi Maratea y anduvieron, y ahí se linkaron”, explicó.
De esta manera, el acercamiento entre ambos habría surgido de manera natural, a través de ese círculo social compartido. No se trató de una relación que haya tenido una gran exposición pública, sino de un vínculo que transcurrió mayormente lejos de las cámaras y que no llegó a consolidarse como una pareja formal conocida por el gran público.
El dato vuelve a tomar relevancia ahora por el particular momento que atraviesa la cantante. Tini quedó en el centro de una fuerte crisis familiar después de que trascendiera que solicitó una auditoría para conocer el manejo de su patrimonio, construido durante sus años de carrera artística.
Según las versiones que circulan en los medios, el análisis habría generado un fuerte cortocircuito con su padre, quien durante años estuvo involucrado en el manejo de su carrera. En medio de ese escenario, Alejandro Stoessel rompió parcialmente el silencio y le envió un mensaje a Moria Casán, quien lo leyó al aire.
“Amo a mis hijos con todo mi ser y jamás podría hacerles daño, esto que quede claro”, expresó el productor, al rechazar las acusaciones que comenzaron a circular.
Por su parte, Tini también quedó expuesta a una enorme cantidad de versiones sobre su vida personal, mientras intenta atravesar el conflicto familiar lejos de determinadas declaraciones públicas. En ese contexto, la aparición del nombre de Maratea sumó una pieza inesperada al pasado sentimental de la artista.
Lo que queda claro es que aquel vínculo tuvo lugar en un momento muy particular, después de la pandemia, duró algunos meses y habría quedado en el terreno de una relación breve. Una historia que, hasta ahora, no había ocupado demasiado espacio en la biografía mediática de Tini y que volvió a salir a la luz justo cuando su vida privada atraviesa uno de sus momentos de mayor exposición.