Cuando comenzaron las complicaciones de salud, Ezequiel dejó Rosario y se trasladó a Buenos Aires para estar cerca de ella. Durante la última internación de Silvina, que se extendió durante casi tres meses en el Hospital Italiano, permaneció prácticamente todo el tiempo a su lado. Incluso se había ofrecido a donarle un riñón ante la posibilidad de que necesitara un trasplante.
Pero mientras la enfermedad avanzaba, Ezequiel también debió lidiar con algo que siempre quiso evitar: convertirse en una figura pública por su relación con una de las mujeres más conocidas del país.
En medio de aquella situación, dejó clara su prioridad. “Yo lo único que quiero tener en la cabeza ahora es a mi hermana”, había expresado cuando la atención mediática comenzó a concentrarse también en él.
Después de la muerte de Silvina, el hermano de la actriz atravesó el duelo lejos de los flashes. Meses más tarde contó que había comenzado terapia para poder transitar la pérdida. “Creo que todavía no caí, fueron meses muy duros, hago terapia desde que murió mi hermana”, había revelado.
Sin embargo, hay una parte de la historia de Silvina en la que Ezequiel decidió seguir adelante con algo que ella misma había comenzado antes de morir.
Durante sus últimos años, la actriz había registrado con su propio celular distintos momentos de su vida: visitas al hospital, tratamientos y sesiones de diálisis. No eran simples videos personales. Silvina quería transformar todo aquello en un relato propio y dejar registrado lo que estaba atravesando.
Ese material terminó convirtiéndose en uno de los legados más importantes que dejó.
“Silvina me pidió hasta el final que la filmara. Ella estaba con la cabeza que quería hacer este documental y quería mostrar todo lo que le estaba pasando. Ella quería que su historia sirviera para algo, que sea un ejemplo para otras personas”, contó Ezequiel.
Así nació “Perfecta: La voz de Silvina Luna”, el documental que recupera las imágenes que la propia actriz grabó durante sus tratamientos y suma testimonios de personas de su círculo íntimo.
El proyecto fue confirmado por Netflix en abril de 2026 y tiene previsto su estreno en la plataforma durante 2027. La dirección está a cargo de Nico Petrich y la producción corresponde a Pampa Films, con Studio23 como productora asociada.
En el adelanto del proyecto aparecen registros especialmente íntimos de Silvina durante sus tratamientos médicos. También aparece Ezequiel, quien ocupa un lugar central dentro de una historia que conoce desde un lugar imposible de reemplazar: el de su hermano.
A tres años de la muerte de Silvina Luna, su figura continúa presente no solamente a través de sus trabajos y de los recuerdos de quienes la conocieron, sino también mediante aquello que ella misma decidió dejar registrado.
Y Ezequiel, el hermano que durante años eligió mantenerse detrás de escena, terminó convirtiéndose en una pieza fundamental para que esa última voluntad pudiera cumplirse.
Silvina quería contar su propia historia. Tres años después de su muerte, su hermano continúa ayudando a que su voz siga siendo escuchada.