Estos compromisos de seguridad pueden incluir el suministro de equipos militares modernos interoperables con los de la OTAN, la formación de soldados ucranianos o el fortalecimiento de la industria de defensa ucraniana.
"Este acuerdo es la continuación de los compromisos acordados en formato G7 durante la cumbre de la OTAN en Vilna en julio de 2023", subrayó la oficina de Macron.
En esa cumbre en Lituania los dirigentes de la Alianza Atlántica no fijaron un calendario de adhesión de Ucrania, pero los países del G7 se comprometieron a aportar un apoyo militar "a largo plazo" a Kiev, en guerra con Rusia.
El Reino Unido fue el primero en cerrar un acuerdo de este tipo durante una visita del primer ministro británico, Rishi Sunak, a Kiev en enero.
Los países de la Unión Europea no habían dado todavía el paso.
El sábado Zelenski dará un discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich y "mantendrá varias reuniones bilaterales" en los márgenes de la misma.
Entre las personas con las que está previsto que mantenga encuentros en Múnich figuran la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris; el presidente de República Checa, Petr Pavel; la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, y el primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte.
Ucrania sigue negociando con otros países como Italia o Estados Unidos. Además, naciones que no forman parte del G7, como Polonia, se sumaron a la iniciativa.
La visita de Zelenski llega una semana antes de que se cumpla el segundo aniversario del inicio la guerra entre Rusia y Ucrania, desatada tras la invasión del Ejército ruso en territorio ucraniano tras ocho años de conflicto armado entre Kiev y los separatistas prorrusos en las provincias de Donetsk y Lugansk, en el este del país.
Francia y Alemania, los dos países que ahora visitará Zelenski, fueron los que firmaron sendos acuerdos de paz en Minsk en 2014 y 2015 para poner fin a ese conflicto y que, según Moscú, Ucrania jamás cumplió.
La expectativa de que el enfrentamiento llegara a su fin mediante los acuerdos fallidos le dio tiempo a Kiev para prepararse para la invasión rusa, según admitió la excanciller alemana Angela Merkel.