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¿Es cierto que Apple pierde dinero con las reparaciones? Descubrilo acá

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Aunque cueste creerlo, así lo afirman los directivos del gigante tecnológico. De este modo, Apple vuelve a generar polémica con sus declaraciones sobre un tema en boga, dando lugar a serias acusaciones de monopolio y obsolescencia deliberada de sus dispositivos, como los iPhone y Macbook.

Respecto a esta crítica, observadores del rubro señalan que Apple y otros fabricantes líderes como Samsung programan el fin de la vida útil de sus productos. Según su razonamiento, la intención es que sean reemplazados directamente por un aparato nuevo, lo que significa mayores ganancias.

"Cada año, desde 2009, los costos de ofrecer servicios de reparación han sobrepasado los ingresos generados por los arreglos" alegaron fuentes de la firma ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, organismo encargado de investigar prácticas anticompetitivas en los mercados digitales.

Sin ir más lejos, la compañía de la manzana mordida cobra 399 dólares en sus locales por sustituir la pantalla del nuevo iPhone 11 Pro Max, pudiendo extenderse hasta 600 en función del desperfecto manifestado en el equipo. Aunque estos costos rigen para aquellos casos sin garantía, los montos superan notoriamente al resto de las tiendas.

Reparaciones Apple: ¿excusas o peligro real?

Saber con exactitud cuánto recauda Apple por sus servicios representa un verdadero misterio, debido a los conceptos bajo los que registra ingresos y gastos. En este sentido, los expertos señalan que las ganancias obtenidas por los arreglos no se reflejan como tales en la contabilidad de la empresa, sino como inversión en investigación de desarrollo.

Paradójicamente, en las reparaciones Apple se implementan prácticas cada vez más extremas para que el cliente deba necesariamente recurrir al servicio técnico oficial. Por ejemplo, el botón “Home” de los iPhone (previo al surgimiento del modelo X) detecta si se ha reemplazado alguna pieza a través de complejas medidas de seguridad.

Las restricciones de esta índole van en contra del derecho a reparar, movimiento que está ganando tracción sobre todo en Europa y Norteamérica. Su objetivo es claro: lograr que los consumidores tengan un mayor control sobre los productos adquiridos de acuerdo a su preferencia y no dependan exclusivamente del fabricante.

Apple viene presionando a los políticos para retrasar o eliminar estos proyectos de ley, argumentado que los usuarios pueden hacerse daño al manipular un dispositivo de forma incorrecta. Sin embargo, los defensores de esta lucha aclaran que el fin último no radica en los arreglos caseros, sino en desmonopolizar el mercado de reparación habilitando a autónomos y pequeñas empresas.

Durante los últimos años, una cantidad incipiente de electrodomésticos presenta un diseño complejizado al extremo para dificultar el mero intercambio de componentes. Apple forma parte de esta tendencia, relacionada intrínsecamente con la obsolescencia programada, algo muy difícil de comprobar.

Cualquier aparato tarde o temprano se va a dañar. Asimismo, "las empresas invierten más dinero en la obsolescencia programada de lo que las universidades en ingeniería para contrarrestarla. Así que un juez no puede sancionar algo que no sabe" opina Benito Muros, presidente de la Fundación Energía e Innovación Sostenible Sin Obsolescencia Programada (Feniss).

Dicho organismo español independiente sugiere modificaciones en la política operatoria de las reparaciones Apple, comenzando por la extensión de la duración de las garantías y la estimación del costo por arreglos una vez finalizada su vigencia. El cálculo se basaría en fijar un porcentaje del 20% sobre el valor del producto nuevo.

La postura oficial

Frente a los señalamientos mencionados, Apple en principio buscó aclarar su perspectiva respecto a aquellos dispositivos que hayan pasado por manos de terceros. "Las reparaciones realizadas por técnicos no capacitados podrían no seguir los procedimientos de seguridad y reparación correctos y podría resultar en funcionamiento fallido, problemas de calidad del producto o situaciones de seguridad".

No obstante, desmintió el hecho de ejercer acciones orientadas a bloquear la libre elección de los lugares de reparación por parte de los consumidores. Si bien los precios de las tiendas no oficiales varían, son significativamente más bajos que los estipulados por Apple Store. Puede sustituirse la pantalla de un iPhone 8 apenas por 65 dólares, lo que significa una brecha enorme de aranceles.

Cabe agregar que el incremento de las ventas y la prolongación del ciclo de vida de ciertas terminales motivaron una mayor demanda en las reparaciones Apple. Debido al desborde en sus locales, la compañía decidió reforzar su servicio por medio de una alianza estratégica con Best Buy. Gracias al conocido retailer, ahora se ofrece atención en casi mil sucursales dentro del territorio estadounidense.

“Siempre buscamos maneras de expandir nuestra red de técnicos formados y estamos entusiasmados de asociarnos con todas las tiendas de Best Buy para que sea aún más fácil para nuestros clientes encontrar un sitio de reparación autorizada cerca de ellos” formalizaba el anuncio Tara Bunch, vicepresidenta de AppleCare.

Finalmente, los representantes de la firma insisten en remarcar los peligros que acarrean las baterías de ion de litio. En caso de ser perforadas o mal instaladas podrían llegar a ocasionar quemaduras graves en los usuarios. Estas advertencias enfáticas fueron el caballito de batalla del lobby ejercido con los legisladores.

El suceso más reciente tuvo lugar en California, donde se retiró a último momento una propuesta que imponía a los fabricantes la obligación de comercializar piezas para arreglar sus equipos a precios razonables, además de proveer al público manuales de reparación gratuitos.

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