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¿Cómo hacer una carta de presentación?

¿Cómo hacer una carta de presentación?
¿Cómo hacer una carta de presentación?

Es muy común que en muchas admisiones a trabajos se solicite acompañar la entrega del currículum vitae, con una carta de presentación. Pero muchas personas que nunca han tenido que elaborar una se preguntan cómo hacer una carta de presentación.

Desde la información que debe contener, hasta el tono en que corresponde redactarla, hay bastantes secretos para entender cómo hacer una carta de presentación y lograr los resultados esperados.

Algunos de ellos son:

Correcta gramática y ortografía

Si bien no es necesario ser un experto en escritura, una carta de presentación es en esencia un documento formal, que puede estar “decorado” o adaptado a las características de la empresa en la que se la presenta, pero que de todos modos cumple una función radical y previa a una entrevista.

Como su nombre lo indica, es la primera impresión, la pieza de presentación del postulante, y por lo tanto habla mucho de sus habilidades y perfil psicológico. Entonces, una carta escrita sin faltas de ortografía, con cierta coherencia sintáctica y gramaticalmente correcta, es una de las maneras de demostrar que existe un compromiso en causar una buena impresión.

Muchas personas contratan redactores para que las elaboren ya que no saben cómo hacer una carta de presentación por sus propios medios, lo que resulta absolutamente válido.

Pero, hoy en día, todos los procesadores de texto incluyen correctores ortográficos y cambios sugeridos para mejorar la redacción, por lo que hacerla, en cuanto a estructura, no debería ser complejo para nadie.

La información precisa: poder de síntesis.

Pero, más allá de la estructura, la verdadera complicación comienza con el contenido. Cuando las personas se preguntan cómo hacer una carta de presentación, enfocan la duda hacia qué información colocar, qué datos son necesarios y cuáles están de más.

Lo cierto es que hay algunos aspectos que no pueden faltar, pero nada es universal. Por ejemplo:

Una breve introducción con datos duros y blandos del postulante. Esto es: su nombre completo y apellido, un apodo, barrio en el que vive, su edad, algunas personas eligen contar con quién viven, y algunos datos curiosos (depende de la informalidad del lugar, hasta se puede incluir el nombre de la mascota).

Estado de situación actual en cuanto a lo académico y lo laboral. Para el detalle exhaustivo de la carrera y la formación de la persona, está el currículum. Este no es el lugar ni el momento de desplegar toda la trayectoria. Solo se debe contar lo que se está haciendo actualmente, y el título más importante o atinado a la búsqueda con el que se cuenta.

Objetivo de la carta. Es importante dejar en claro y por escrito la intención deseada, que es el verdadero leitmotiv de escribir una carta de presentación. Por más que parezca algo obvio, la función de enviarlo en una carta es que conste por escrito.

Agradecimiento, cierre de la carta y saludo formal. Es muy importante, tanto como la introducción. El desenlace es uno de los aspectos esenciales sobre cómo hacer una carta de presentación y debe producir una impresión agradable, memorable y sencilla.

Personalización al destinatario

Además de plantear una correcta estructura y llenarla con el contenido correcto, se debe ser audaz y personalizar todo de cara al destinatario.

No solo averiguar datos de la compañía o institución (historia, hitos más relevantes, estilo de la comunicación, cosas que no sería prudente mencionar, etc), sino, yendo más aún al núcleo, estar al tanto sobre las características del destinatario, que siempre es una persona única.

Hoy en día, con herramientas como Facebook o LinkedIn es muy sencillo trazar un breve identikit profesional del destinatario: sus gustos, formación, trabajo actual, responsabilidades, y así hasta llegar a descubrir un punto débil, un foco de humor, o alguna información que, más allá del riesgo, bien utilizada, podría inclinar la balanza a favor del postulante rotundamente.

Espontaneidad

Lo más importante de todo, es ser espontáneo y genuino. Mostrarse tal cual es. Es muy ridículo e innecesario fingir ser alguien que no se es, y a su vez, es una de las situaciones más comunes y recurrentes en la redacción.

Las personas intentan demostrar a través de un vocabulario complejo y un léxico que jamás utilizan en su vida cotidiana, cierto dejo de altura, poder, un tecnicismo elevado o un profesionalismo un poco inflado.

Lo cierto es que esto no prosperará ni medio segundo: las personas que están acostumbradas a leer muchas cartas de presentación o artículos diversos, advierten al instante esta peculiar y repetida característica (y no les simpatiza). Lo único que se genera es una obstrucción en la fluidez de la lectura, y una sensación de irrealidad.

El 60% de las cartas de presentación que incluyen una impronta creativa, un ruido dentro de una oración, una humorada (acertada y precisa), o simplemente naturalidad en el curso de la escritura, han logrado llegar a puertos exitosos.

Además, es importante recordar que la carta de presentación es el paso previo a una instancia de entrevista. Resulta crucial preguntarse “¿Puedo sostener este nivel léxico en un encuentro oral? ¿Hablo así? ¿Esta es mi forma de ser?” Y las respuestas decantan solas sin mayores esfuerzos.

Entonces, en conclusión, para responder a cómo hacer una carta de presentación: cuidar la ortografía, pensar en una estructura de contenido relevante y sintético, personalizar la carta y mostrarse con espontaneidad.

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