En ese sentido, Alemandri explicó que “los trigos guachos juegan un rol fundamental en la epidemiología porque actúan como puentes verdes al ser hospedantes tanto del virus como de los ácaros vectores durante el verano”, y precisó que “sería necesario también evaluar qué rol cumplen las avenas, y cultivos de cobertura como el triticale y el centeno, ya que varios de ellos se registran como hospedantes del virus y vector”.
Trigo
Un virus que afecta al trigo encendió todas las alarmas en el norte de Buenos Aires.
Otras zonas bajo observación
En la zona triguera de Entre Ríos, si bien aparecieron algunos casos que podrían asociarse a esta virosis, aún se encuentran en proceso de evaluación, en tanto la sintomatología no es aspecto suficiente para comprobar la presencia de la enfermedad.
En esa línea, Norma Formento, especialista en fitopatología de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Paraná, aseguró que “si se realizan buenas prácticas agrícolas, la aparición de la enfermedad debería ser la excepción y no la regla”.
“El problema en la mayor parte de la sanidad del cultivo de trigo es que hay plantas que funcionan como reservorios. El virus puede alojarse incluso en el cultivo de maíz o en algunos cultivos de cobertura sin observarse síntomas”, explicó la especialista.
Por su parte, Alemandri señaló que “mediante información proveniente de Estados Unidos y a partir de un trabajo conjunto entre el IPAVE y el INTA Marcos Juárez -Córdoba- se realizaron estudios de cruzamientos para incorporar genes de resistencia, que mostraron baja efectividad frente a los genotipos del virus y las poblaciones de ácaros de Argentina”.
“Este año, a partir de muestras de plantas infectadas con mosaico estriado que recibiremos en el IPAVE, vamos a hacer la evaluación de cultivares en la Red de Ensayos de Trigo, para analizar cuáles se comportan más tolerantes a la enfermedad y así poder poner esa información al servicio de los productores”, resaltó la especialista.
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La lucha de los productores de sorgo contra el "pulgón amarillo".
Luz de alarma para el sorgo en el Norte argentino
También, desde el INTA salieron a advertir por otra problemática que afecta al sorgo: la plaga del pulgón amarillo.
En varias localidades de Chaco, Formosa y Santiago del Estero los especialistas en entomología del INTA remarcaron que es considerada “una de las plagas más dañinas para el cultivo, debido a que se alimenta de la savia, reduce la absorción de nutrientes que podrían ser utilizados por la planta para crecer, desarrollarse y formar granos”.
En los muestreos realizados en los meses de junio, julio, agosto y primera quincena de septiembre se observaron colonias de pulgón amarillo en lotes de sorgo, las cuales sobrevivieron a las más de 20 heladas registradas. Violeta Casuso, especialista en entomología, expresó que las principales localidades afectadas son Las Breñas, Colonia Elisa, Hermoso Campo, Charata, General Pinedo, y Tres Isletas, ubicadas en Chaco. También Bañaderos en Formosa y El Caburé, en Santiago del Estero.
“El pulgón amarillo coloniza el cultivo cuando las plantas tienen entre dos y tres semanas de edad. Luego, a partir de los 72 días después de la siembra, se produce un aumento poblacional progresivo de la plaga por encima de los niveles críticos, es decir, 50 pulgones por hoja”, expresaron.
Si no se frena a tiempo, la plaga llega al “efecto grupo”: el pulgón alcanza el hacinamiento y provoca una disminución en el valor nutritivo de la planta, lo que induce a las hembras a producir individuos alados. “La forma alada, ya sea en bajas o altas cantidades, son las responsables de la dispersión de las poblaciones, colonización de nuevas plantas y daño de tipo indirecto que consiste en la transmisión de virus”, explicó la especialista.
En lotes donde el problema no fue atendido, la producción se redujo hasta un 100 %.