Banco Central.jpg
El hecho de que el gobierno ponga plata del Banco Central en el bolsillo de la gente generará tensiones en el mercado cambiario.
Así es como la asistencia del BCRA, mediante Adelantos Transitorios y Transferencias de Utilidades, se vuelve la herramienta principal para financiar el déficit fiscal electoral. Si bien es posible que no toda la asistencia se transforme en emisión, ya que el BCRA puede financiar las transferencias vía deuda remunerada (Leliqs), el hecho de que el gobierno luego ponga esa plata en el bolsillo de la gente generará tensiones cambiarias. Las familias que reciban esos pesos enfrentan una realidad colmada de incertidumbre. Elecciones, una recuperación económica débil y una inflación del 50,2% anual hacen que cualquier ingreso transitorio que recibe lo destine al ahorro. Así, los pesos que el gobierno ponga en la calle pasarán rápidamente a dolarizarse haciendo que los dólares libres suban de precio, reflejando así la depreciación del peso.
Además, se suma la menor oferta de dólares por parte del campo. Si bien el BCRA aprovechó a comprar divisas en el período de mayor liquidación, no son para nada suficientes para controlar el dólar en caso de que se descontrole la cotización. La herramienta del BCRA en caso de tensiones cambiarias es darle una vuelta más al torniquete cambiario. La última vuelta fueron las nuevas regulaciones al mercado del dólar CCL. La próxima vuelta será ¿restricciones a la importación? ¿Más regulaciones al mercado del dólar financiero?
Las medidas para calmar al dólar (o intentar hacerlo) son dañinas para la economía. No dejar que empresas argentinas importen insumos para producir bienes y servicios hace que no puedan producir o compren dichos insumos a un precio mayor y/o peor calidad, incrementando los costos de producción. Impedir que salgan dólares restringe también la entrada de dólares, ya que nadie va a poner un dólar en una economía que no te deja sacarlo. Así, la inversión cae, y seguimos siendo un país que no crea empleo privado. Manejar la economía mirando constantemente la agenda electoral no nos va a sacar de la crisis permanente que vive nuestro país.
El autor es economista de la Fundación Libertad y Progreso.