Otro productor agropecuario, que atiende campos en Trenque Lauquen, 30 de Agosto, Carlos Pellegrini y Garré en la provincia de Buenos Aires, contó a A24.com Agro que al momento de ir a comprar bolsas de semillas de girasol de la marca que suele utilizar, el vendedor le comunicó la obligación de adquirir otra similar. Pero de maíz.
“Nunca me había pasado, pero la verdad es que no tuve mucha opción. Los semilleros generalmente cuando empieza a haber algún rumor te llaman y, ante la duda, yo para mayo ya estaba cubierto. Lástima esa exigencia que nos pusieron porque yo no hago maíces de la marca que les tuve que comprar”, se lamentó.
Pero también le puso números al fenómeno que se percibe por estos días con la oleaginosa. “En la campaña pasada hicimos todos los cálculos y el precio estimado para la venta era de u$s 540 por tonelada, y la realidad es que llegamos a vender a u$s 820. Si lograste hacer un diferencial en el rendimiento, es mucha la diferencia”, graficó.
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"Va a ser un muy buen año para hacer girasol", aseguró un productor.
¿Cuántas semillas hay para los productores?
La cifra que proporcionaron este miércoles por la tarde tanto desde Asagir como la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) es coincidente: hay semillas para poder sembrar unas 2,1 millones de hectáreas. En eso coincidieron tanto Guillermo Pozzi Jáuregui, CEO de Asagir, como Alfredo Paseyro, presidente de ASA. Pero a partir de esa cifra es donde comienzan algunos matices.
Para ASA, que nuclea a la industria fabricante de las semillas híbridas, la cantidad “en descubierto” podría tratarse de lo necesario para cubrir unas 100.000 hectáreas más de girasol.
Para Asagir, más emparentada con el sector primario, “si es por los productores se podrían sembrar 2,5 millones de hectáreas de girasol”. Según las palabras de Pozzi Jáuregui se trataría entonces de un diferencial de unas eventuales 400.000 hectáreas a cubrir.
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Para Pozzi Jáuregui el crecimiento en la producción de semillas de girasol era el justificado. Pero la guerra quemó todos los papeles.
¿Pudo haberse previsto? En este sentido desde Asagir convalidaron la teoría de que la guerra entre Rusia y Ucrania aceleró todo tipo de tasas de crecimiento que manejaba la industria y que abastecer la demanda extra que se generó a raíz de los altos precios es una tarea que no podría resolverse en cuestión de meses, sino que es una planificación a largo plazo.
“En tiempos normales, las plantas productoras de las empresas van elevando la producción de una manera sostenida, un 3% anual. Eso tiene que ver con el tiempo que demora la formación de los híbridos y el crecimiento del cultivo de fundación y sus semillas resultantes, conjugado a que nadie busca acelerar producciones sin un mercado en el que ubicar esa producción, porque acopiar semillas tiene un gran costo. Sin embargo el estallido de la guerra cambió todos los tiempos, y los precios”, resumió Pozzi Jáuregui.
Paseyro sostuvo que “se conjugaron tres factores. El clima de la campaña pasada donde la seca pegó duro y los rindes no fueron los óptimos, por otro lado la guerra y también la demanda por encima de las expectativas”.
“Esto no es prender el torno y hacer una tuerca, lleva su tiempo la producción de semillas. Más allá de eso, las empresas van a asignar eficientemente los stocks que ya hay en el país, eso está garantizado”, aseguró Paseyro.
Alfredo Paseyro, Presidente de ASA
Para Paseyro las empresas de semillas asignarán con eficiencia el stock de girasol que hay en el país.
¿Importación de semillas de girasol?
La preponderancia de los dos países que entraron en guerra, Rusia y Ucrania, en el mercado del girasol, es casi total. “Entre los dos son los proveedores del 67% del mercado de aceite de girasol del mundo, y entre ambos tienen el 75% del área de Europa y casi 70% del área de todo el mundo. Los rusos cortaron toda la logística y bombardearon rutas, lo que llevó a Ucrania a caer en un 37% su superficie sembrada”, apunto el CEO de Asagir.
“Eso llevó a un impacto en todos los países que producen girasol, y por eso la semilla ahora es disputada en todo el mundo. Se hicieron gestiones con el Gobierno para que permitiera la importación de semillas desde otros países europeos, siempre y cuando los híbridos hayan sido probados acá en Argentina”, contó.
El motivo de esta garantía de seguridad es para asegurarse de que la importación sea la adecuada y que solamente pudieran importar las empresas que estaban inscriptas como “criaderos semilleros”. ¿La razón? “Para que sean las empresas las que asuman la responsabilidad”, cerró el dirigente.