Según Julián Ferrer, responsable de Fundación Cargill Argentina, el proyecto se conecta con la búsqueda de apoyar la prosperidad de las comunidades donde la multinacional opera. “Proyecto Agua Segura nos trajo múltiples satisfacciones, especialmente porque en corto tiempo alcanzamos a 12 escuelas rurales, con un impacto tan notable como la seguridad del agua que consumen”, sostuvo Ferrer y destacó el “involucramiento” de los empleados de la firma con la comunidad.
La iniciativa está conectada con el compromiso global de la empresa para priorizar acciones que ayuden a las comunidades a avanzar en temas de alimentación, nutrición y calidad de vida. El acceso al agua segura es clave en ese proceso.
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El tratamiento del agua, clave en el desarrollo humando de las comunidades rurales
En ese sentido, Cargill asumió un compromiso en todo el planeta para restaurar 600 mil millones de litros de agua en cuencas hidrográficas prioritarias hasta el 2030.
Por su parte, Proyecto Agua Segura es una empresa social nacida en 2015 que busca acercar soluciones concretas ante la crisis del agua. Para lograrlo apela al empleo de tecnologías innovadoras e intercambio educativo. “Creemos en el trabajo en red entre el sector público, privado y organizaciones de la sociedad civil para contribuir al desarrollo de comunidades sostenibles”, sostiene la empresa.
Teniendo en cuenta que cada escuela, hogar o centro al que acuden enfrenta una problemática diferente, desde el agua sin tratamiento y dificultades de acceso, hasta la falta de información sobre temas relacionados a higiene y sanidad, diseñan programas acordes a cada necesidad, trabajando en conjunto con referentes locales.