Aniversario del levantamiento del Gueto de Varsovia

Con presencia de dirigentes políticos de todos los sectores, se conmemoró un nuevo Día del Holocausto

Fue organizado por la DAIA y el Museo del Holocausto. Hubo presencia de dirigentes políticos de todos los espacios
El presidente de la Fundación Memoria del Holocausto

El presidente de la Fundación Memoria del Holocausto, Marcelo Mindlin

Sergio Massa

Sergio Massa, Nicolás Trotta y otros dirigentes en el acto por el día de la Shoá

La DAIA y el Museo del Holocausto de Buenos Aires realizaron el acto central conmemorativo por el 78° aniversario del Levantamiento del Gueto de Varsovia, el heroico acto de resistencia judía contra el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.

Por primera vez, el encuentro se realizó con estrictos protocolos preventivos y con invitaciones medidas, con el objetivo de "mantener el legado, honrar a las víctimas y sobrevivientes del Holocausto, y llevar un mensaje de unión en memoria de los 6 millones de judíos asesinados en la Shoá", informaron los organizadores.

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Entre los presentes, estuvieron el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta; el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; el Secretario General y Relaciones Internacionales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Fernando Straface y la Subsecretaria de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de GCBA, Pamela Malewicz. También participaron los embajadores de Israel, Alemania y Polonia, representantes de la comunidad judía y por supuesto, sobrevivientes del Holocausto, de forma virtual.

Los oradores centrales del evento fueron el presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits, y el Presidente del Museo Marcelo Mindlin.

Knoblovits expresó que “se torna esencial para la sociedad en su conjunto rememorar hechos tan tristes, como los sucedidos en la Shoá, porque nos permite pensar acerca del rol que tenemos cada ser humano en su vínculo con el otro y el impacto que podemos generar. Por eso, es tan importante esta fecha para nuestra institución porque requiere un trabajo de gran responsabilidad para no olvidar y, sobre todo, para educar a las nuevas generaciones para que no se repitan actos tan aberrantes como fue el Holocausto, que fue una verdadera catástrofe”.

El presidente del Museo, Marcelo Mindlin, reconoció que los dos últimos presidentes de la democracia valoraran el tema de la memoria de la Shoá como una política de Estado: "Este es el primer acto oficial que realizamos aquí desde que lo inauguramos el primero de diciembre de 2019. Mi discurso inaugural tuvo como eje central el hecho que, en la Argentina, la memoria de la Shoá es una auténtica política de Estado. Casi un mes más tarde del acto inaugural, la Argentina volvía a demostrar la relevancia de esta política de Estado cuando su flamante presidente el Dr. Alberto Fernández, concretó su primer viaje oficial al Estado de Israel para rendir homenaje a las víctimas por el día internacional del recuerdo del Holocausto".

"En esos días, por iniciativa del presidente, la Argentina fue el primer país latinoamericano en adoptar la definición de antisemitismo de la IHRA. Aprovechamos esta oportunidad para volver a solicitar a las autoridades del gobierno y del Congreso de la Nación que aprueben el proyecto de ley que reconoce la importancia de la labor de nuestro museo, tanto histórica como presente, y que designe un apoyo económico que reforzará la sustentabilidad de nuestra organización. La aprobación de esta ley significaría un importante eslabón adicional en la cadena de compromisos con la memoria de la Shoá que el Estado argentino ha asumido en las últimas décadas”, dijo.

En uno de los momentos más emocionantes del acto, el sobreviviente del Holocausto, Pedro Lievendag, hizo un breve recorrido de su historia escapando de Europa para radicarse en Shanghai, donde vivió junto a su familia en un gueto hasta su llegada a la Argentina, y culminó: “El judaísmo se basa de lo que se cuenta de una generación a la siguiente, por eso, festejamos Pesaj, la fiesta de la libertad”.

El acto se dio como conmemoración del Levantamiento del Gueto de Varsovia ante el fallido intento de las tropas alemanas de deportar a los últimos 60 mil judíos que aún vivían en el gueto. Alrededor de 700 combatientes con armas caseras y desahuciados lucharon contra los alemanes, que estaban bien entrenados y tenían mucho armamento. Los combatientes del gueto resistieron condiciones extremas durante casi un mes hasta el fin de la rebelión el 16 de mayo de 1943. De los más de 56.000 judíos capturados, aproximadamente 7.000 fueron fusilados, y los restantes fueron deportados a campos.

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