Por José Luis del Palacio (*)
La reforma de la Ley 25.246 marca un antes y un después en el mercado de criptomonedas en Argentina. Este paso promete transparencia, pero genera retos en la adaptación de usuarios y plataformas. De qué forma la regulación puede transformar la interacción entre el Estado y los usuarios de criptoactivos.

Regulación de criptomonedas: aunque los inversores ven la reforma como algo positivo, los usuarios no perciben el mayor control del Estado con buenos ojos. (Foto Sergei Tokmakov en Pixabay)
Por José Luis del Palacio (*)
La regulación de las criptomonedas en Argentina ya está en marcha y el primer paso fue la reciente aprobación de la reforma de la Ley 25.246 de "Prevención de Lavado de Activos y Financiamiento para el Terrorismo”.
Esta reforma, que incluye a los exchanges de criptomonedas como sujetos obligados ante la Unidad de Información Financiera (UIF) no hace más que transparentar procedimientos que las compañías y plataformas locales ya veníamos haciendo.
En nuestro caso, trabajamos en la prevención del fraude y del lavado de activos desde el primer día, por lo cual esta regulación solo es un tema burocrático que no verá afectado el funcionamiento de nuestros servicios, porque siempre trabajamos para garantizar la seguridad y transparencia a nuestros usuarios.
En la práctica, esta reforma viene a cumplir con los requerimientos del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), enfocado en controlar, sancionar y crear un registro de proveedores de servicios virtuales (PSAV).
Sin embargo, es importante que podamos ver el detalle final, dado que modificará para siempre el mercado de criptomonedas, como hizo con los antiguos agentes de bolsa que hoy son Alycs.
En este sentido, la aceptación a la designación de la Comisión Nacional de Valores (CNV) para llevar adelante el registro, que por su naturaleza complementará controles que no son exigidos por el GAFI, puede resultar ambivalente.
Si bien los clientes corporativos recibirán este control de forma positiva, ya que les permitirá operar con empresas controladas, es probable que los usuarios finales no vean este control del Estado con buenos ojos. El mejor ejemplo es que hoy tenemos un mercado donde hay más cuentas comitentes en exchanges desregulados, que en Alycs con más de 100 años de historia.
En definitiva, hablamos de usuarios de criptoactivos que rechazan toda intromisión del Estado, por lo cual será todo un desafío convencerlos de que ahora es más seguro que antes y no migren a plataformas del exterior, como pasa en los Alycs, que son los grandes perdedores ante los brokers del exterior”.
(*) El autor es cofundador de Decrypto.