Barcelona también contabiliza una importante pérdida producto del fuego. En 1994, debido a una chispa que saltó de un soplete que manejaba un decorador, se incendió el Gran Teatro del Liceu.
En 1997 se incendió completamente la capilla de la catedral de Turín, construida en el siglo XVII. Allí se conservaba la Sábana Santa que sobrevivió al incendio.
El Congreso de Paraguay también sufrió el rigor del fuego. Hace dos años, producto de los disturbios de los manifestantes, se prendió fuego la sala del Senado y se perdió la mitad del edificio.