Algo de eso puede verse en esta charla TEDx que dio el autor en Buenos Aires.
La palabra "sueño" tiene una doble acepción: remite al acto concreto de la actividad nocturna de proyectar sucesos o imágenes que se representan en la fantasía de alguien mientras duerme, pero también un "sueño" es un proyecto o un deseo para el futuro.
Una de las leyendas más contadas en la historia de los Beatles es la de Paul McCartney, que compuso "Yesterday" después de soñar la melodía. "Me gustó mucho pero como la había soñado no podía creer que la hubiera escrito yo. Tenía la canción como algo mágico. Durante un mes visité a gente de la escena musical preguntándoles si conocían la melodía. Pensé que si nadie se quejaba en unas semanas, sería mía". Usando el razonamiento del autor del libro, McCartney soñó algo que solo él podía haber soñado.
¿Qué más queda por aprender? Según Ribeiro, mucho. Durante buena parte de la historia de la ciencia, el sueño quedó relegado a una categoría menor, quizás por su condición de fantasía mitológica, poco mensurable y de difícil abordaje. El sueño como disciplina aparece como un complemento de los estudios relacionados con el descanso y el bienestar.
Hay una enorme tradición de escritura de los sueños: Kafka, Trotski, Nabokov, Nietzsche han hablado del tema y autores argentinos como Fogwill o Mempo Giardinelli hay publicado sus sueños, relatos como un diario íntimo de la noche.
Eso mismo recomienda Sidarta Ribeiro, llevar un "sueñario", ni más ni menos que un diario personal con lo que recordarmos de la noche anterior. "Describir los sueños ni bien despertar es una práctica sencilla que enriquece enormemente la vida onírica; en pocos días aquellas personas que nunca los habían recordado comienzan a llenar páginas y más páginas de su diario de sueños, el "sueñario", recomendado desde la Edad Antigua para estimular la rememoración onírica".
El obstáculo principal para muchos es la idea de no recordar los sueños. O incluso algunos dicen directamente "no soñar". Pero el libro se encarga de desmitificar esa idea. Todos soñamos. Y la manera de activar el mecanismo se puede activar.
"Basta con un poco de autosugestión antes de dormir, junto con la disciplina de permanecer inmóvil en la cama al despertar, para que se abra la prolífica caja de Pandora. La autosugestión puede consistir en repetir, un minuto antes de acostarse: "Soñaré, lo recordaré y lo contaré". Al despertar, con papel y lápiz en la mano, la persona hará un esfuerzo de entrada para recordar lo soñado. Al principio la tarea parece imposible, pero rápidamente aparecerá una imagen o escena, aunque sea un tanto borrosa. La persona debe aferrarse a ella activando su atención para aumentar la reverberación de la memoria del sueño. Es este primer recuerdo, aunque sea frágil y fragmentado, el que servirá como pieza inicial del rompecabezas, la punta de la madeja que hay que desenrrollar", explica Ribeiro.
La punta de una madeja. La pieza inicial del rompecabezas. Lo que sucede en la noche, frágil y fragmentado, nos puede ayudar a entender nuestro futuro.