Por qué Vasco da Gama no pudo jugar en su propio estadio contra Boca
Las idas y vueltas organizativas que se dilataron durante casi una semana —desde que Vasco selló su clasificación al eliminar a Independiente Santa Fe en los cuartos de final— respondieron a impedimentos reglamentarios de infraestructura y disputas de mantenimiento.
Por un lado, el Estadio São Januário no cumple con la capacidad mínima de 30.000 espectadores exigida por la Conmebol para la fase semifinal de sus torneos continentales, ya que su aforo actual supera apenas las 20.000 localidades. Ante la imposibilidad de utilizar su cancha habitual, la dirigencia buscó la localía en la catedral de Río de Janeiro, encontrando la firme negativa inicial de Flamengo y Fluminense para ceder las instalaciones argumentando la preservación del césped.
Con la habilitación judicial ratificada y el riesgo de mudar la serie a Paraguay completamente descartado, el encuentro revancha quedó confirmado para disputarse en Río de Janeiro, donde la escuadra de La Ribera intentará revertir la diferencia del partido de ida para meterse en la gran final internacional.