"Quién no te quiere oír, no te escucha, ni siquiera si gritas. Quién te quiere entender, te entiende, incluso si no hablas. A veces dónde menos buscamos, es dónde más encontramos y de quién menos esperábamos es de quién más recibimos. Por ello, agradece la gota que colmó el vaso, pues es la semilla del cambio que pedías. Soy de esas personas que les cuesta soltar, pero cuando suelto no hay fuerza atrás. Me autofelicito porque a pesar de todas las cosas que me pasan, aún le echo ganas a todo, aún sonrío, me divierto y olvido. De eso se trata, de brillar hasta con el alma rota. El tiempo siempre te mostrará lo que significas realmente para alguien", agregó.