Game of Thrones, capítulo final: una democracia que nos condena a ser felices

Guido Albamonte
por Guido Albamonte |
Game of Thrones, capítulo final: una democracia que nos condena a ser felices

Claro que cuesta escribir apartando las emociones y esquivando años de afecto por estos personajes que ya no se relacionarán con nosotros a través de una pantalla. ¿Qué nos depara los domingos sin dominGOT? ¿Será el turno de Watchmen? ¿Nos adentraremos en el mundo de la cocina? ¿Dónde encontramos la mística? Es el fin de una era a nivel cultural y masivo. Pero los pañuelos los dejamos para el resfrío, porque hoy ya es lunes y la rueda, en el mundo real, sigue girando.

LERS - SPOILERS - SPOILERS - SPOILERS - SPOILERS - SPOILERS - SPOI

 Embed      
got4
got4

Vamos a perderle un poco el respeto al orden cronológico a esta reseña, algo parecido a lo que hicieron Benioff y Weiss con esta octava temporada que terminaron de romper en mil pedazos.

Algún día, ambos guionistas deberán responder decenas de preguntas que quedaron sin cerrar y que evidencian la manera apresurada con la que escribieron este final incoherente, inconexo y con huecos argumentales de todo tipo. Algunas:

  • ¿Cómo Bran, un personaje que hizo NADA en seis capítulos, se convierte en el Rey? Además, ¿no es que había dejado de ser Brandon Stark?
  • ¿A dónde fue Drogon con el cuerpo de Daenerys?
  • ¿Quién era la persona de "ojos verdes" que sería asesinada por Arya en la profecía de Melisandre?
  • ¿Con qué propósito volvió Jon Snow de la muerte? ¿Para volver a la Guardia de la Noche?
  • ¿Y para qué está la Guardia nocturna sin caminantes blancos? ¿Cómo se reconstruyó el Muro?
  • Jon vuelve a la Guardia, ¿y elige irse porque sí? ¿Ahora es autónomo?
  • ¿Cómo un sentenciado a la muerte como Tyrion decide el destino del mundo de un minuto a otro?
  • ¿Para qué fue Arya a Kings Landing? ¿A correr entre escombros?
  • ¿Por qué Arya es parte del jurado que decide al Rey?

Estas son algunas de las inquietudes que los escritores de estos últimos seis episodios no fueron capaces de conectar entre sí, basándose en las personalidades que acarreaban los personajes y dándoles hilos conductores que tuvieran que ver con sus actitudes. Nos invitaron a una fiesta y de repente nos apagaron la música.

 Embed      
got6
got6

Quizás uno de los grandes momentos de estos seis domingos fue la muerte de Daenerys, apuñalada por Jon Snow, que mágicamente sale del ostracismo y se calza el traje de conductor. El dragón-hijo de la Reina elige no quemar a Snow y hace trizas el Trono de Hierro, en un mensaje tan obvio como metafórico: "Tranqui, no la mataste vos, la mató la sed de poder por este asiento hecho de espadas". Esa muerte fue un bálsamo y pensamos que se venía algo digno. La traición pura y dura volvió a presentarse, piedra fundamental de nuestro amor y devoción por las primeras temporadas de GOT. Pero... nos volvemos a decepcionar con ese vacío argumental que prosigue a la muerte de la Khaleesi: en Kings Landing ya todos saben que la Reina murió (¡pero mostrame cómo se enteran!), Gusano Gris se come el cuento de que él decide y quiere limpiar a Tyrion, que pone un freno y de repente, todo es luz. Bran es Rey, Tyrion es Mano, y colorín colorado, los buenos han regresado.

 Embed      
got5
got5

La continuidad de esta democracia representativa que rompe la rueda de abuelos, padres e hijos en el Trono (tal como quería Dany) brinda un cierre feliz, adornado y colorido en el que cada personaje toma el destino que quiere: una Arya hippie se va a descubrir el oeste de Westeros (¿América?), Sansa independiza a Winterfell y es la Reina en el Norte, y Jon vuelve a donde siempre quiso estar. Ahora SÍ llega la caricia a Ghost, su perro-lobo... ¿a pedido del público? Ustedes no se conforman con nada. Pero después lo vemos irse con los Salvajes. ¿A dónde? Se ve que no importó. Como tampoco importó que Snow sea Aegon Targaryen. Ese relato estructural en la octava temporada no tuvo ningún sentido narrativo y terminó en la nada misma. Y a Jon tampoco se le ocurrió decir: "Che, soy el verdadero heredero". Volvé a la Guardia y a otra cosa.

Quedará guardado en "Favoritos" el plano cantado pero magistral de las alas de Drogon detrás de Daenerys y luego volando sobre su cabeza.

 Embed      

Un vacío emocional profundo en el pecho nos dejaron. No por el final en sí, sino por sus formas. Los guionistas cerraron esta caja que contenía nuestras alegrías y tristezas, le pusieron un moño y la vendieron al mejor postor. Nada que esté por fuera de una democracia que condenó a los personajes a un final feliz y a mantener el orden establecido. La rueda vuelve a girar.

 Embed      
got7
got7
s