En diciembre pasado, María Julia Oliván contó que su hijo Antonio, de tres años, presentaba algunas dificultades en el lenguaje y la comunicación que podrían encuadrarlo dentro del espectro autista. Por su corta edad, el nene aún no recibió un diagnóstico firme, pero la periodista no quiere esperar: ya se asesoró con terapeutas, hizo cursos y a diario aprende cómo es vivir con un niño con TEA (Trastornos del Espectro Autista).
