Se nos va el 2018. El más recordado para el hincha de River al menos por muchas décadas. Y con la desagradable sensación que nos dejó Rusia en un mundial decepcionante para la Argentina. Se nos va un año donde el fútbol argentino no supo respetarse: la Superliga pierde trascendencia ante la inmensa gloria que aguarda al que gana la copa Libertadores y la AFA no resuelve con lucidez el después de Sampaoli y reparte ascensos como tarjetas de invitación.
